29 de junio, 2011

David y Goliat.

Me estaba por tomar el tren para ir al basket directo del trabajo. Preocupado, pensando en cual sería la mejor manera de equiparar nuestras fuerzas gorilas con el tremendo poderío que iban a tirar a la cancha esa noche los Locales.

Locales:
Enrico
Mauro
Luqui
Mati Suffritti
Mati Serrano
Josecito

Gorilas:
Esteban
Javi
Gonchi
Mario
Dumey

Nos superaban ampliamente en poder de tiro. De los 6 jugadores de ellos, al menos 4 pasaban el 60% de efectividad en tiros al aro, de dos y de tres. Dentro de nuestra formación ninguno superaba el 20%. Ellos con banco de suplentes, y con un promedio de edad notablemente más bajo que el nuestra. Un imposible. Debíamos ser solidarios, estar concentrados al 100% y dar hasta lo último del minuto 0 hasta el final. Mientras pensaba en esto, recibí un llamado que me dejó intranquilo, si de solidaridad hablamos.

Esteban: Hola
Dumey: ¿me llevas Shampoo?
Esteban: Uy, me olvidé el shampoo y el jabón.
Dumey: Sos un boludo, ¿y ahora que voy a hacer?
Esteban: No se... ¿En tu casa no tenés?
Dumey: Arreglame este quilombo, comprá Shampoo y jabón en algún kiosco... TUUUUUUUU

Si había pensado en solidaridad, este llamado no era el mejor augurio.

Llegué a la cancha sobre la hora, Los locales reían y tiraban al aro. Javi luchaba con una pechera de prensa de River, que trasmitía una pobreza tristísima, El Gonchi se ponía un tercer buzo, El Dumey les comentaba a todos que estaba vestido de policía, haciendo alusión a su camiseta de manga larga azul debajo de la remera blanca. Mario jugaba con el teléfono en el vestuario.

Era la hora del partido.

Nos hicimos un racimo, los gorilas, en nuestra cancha, todos abrazados, las caras bien cerca, sentíamos nuestros alientos. No teníamos a nuestras estrellas, Nacho V. y el Pollo, ni hablar Jorge que hace siglos no viene. Nos juramos dar todo, no dejarlos entrar a nuestra llave, tirar de cualquier lado, y concentración total. Depositamos todas nuestras esperanzas, en la altura del Dumey, la defensa de Mario, el juego asociado entre el uruguayo y yo, y la magia del Gonchi.

EL Dumey fue a saltar con Lucas, le ganó la bola a un especialista y empezamos el partido con el pie derecho. Metimos muchas, ellos eran puro nervio y pelea. Llegamos a llevar una buena diferencia de puntos. Mario un titán, el Uruguayo los dribleaba a todos, el Dumey ganando en los dos aros, el Gonchi, metiendo físico a lo loco. Así paso la primera mitad del partido.

El Dumey pidió tiempo, y me confesó que no estaba cansado, estaba enfriando el partido por que los locales se nos están viniendo encima. Gravísimo error, nos desmoronamos, no relajamos, nos perdimos.

Los locales hablaron entre ellos, ordenaron marcas, y empezaron el juego que mejor conocen. El del individualismo. Lucas, en su mejor partido hasta ahora, tiro una bandeja, que si bien no entró, fue un mensaje para nosotros, de que algo había cambiado, de que no se iban a dejar ganar por un equipo claramente inferior a ellos. Mauro, empezó a mover la bola. Mati Suffritti a ensuciar el juego, Mati Serrano, que no fue el que recordabamos, pero que hizo su parte y Enrico que esta varios escalones por arriba de todos los jugadores de la cancha, tirando de afuera, abajo del aro, robando, agarrando los rebotes. El mejor ejemplo fue cuando le saco una bola al gonchi de las manos y lo dejo como las estatuas de las fuente de las plazas, le faltaba escupir por la boca, o tirar un chorrito de pis.

Después lo tenían a Josecito, que es una pelota de energía, revolea manotazos a diestra y siniestra y mete miedo. El día que se tranquilice va a ser un jugador intratable.

Por suerte llego el Gallo, con su sonrisa y su cardigan estirado tiró a los locales para atrás. El gonchi salió de la cancha con sangre y terminó el partido con una diferencia de 6 a favor de los locales.

Cuando volvíamos caminando con Matías, pensaba en todo esto, nos despedimos y me fui para la Castrense. Estaba confundido, un poco atormentado por la historia que contó el Tresqui. Mientras pensaba en los Senegaleses, en el partido, en los problemas del Dumey, decidí ir a rezar un poco.

De rodillas, con la cabeza gacha, interrumpió mi rezo una mando pesada, una mano trabajadora sobre mi hombro, una mano negra. Un cura de color, de origen uruguayo, que me miraba directo a los ojos y me alcanzó a decir.

“Hermano, vos no tenés que estar triste, ellos vienen a tí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero vos vas a ellos con el nombre de Dios de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio”

01 de Junio, 2011

04 de Mayo, 2011

Obama, Osama y un día de furia.

Apreté el botón de la puerta del garage de casa, exactamente a las 24:01 hs. Estacioné el auto como pude, voy a tener que pedirle de nuevo a Rodolfo que ordene la herramientas y las cosas de la moto, por que no hay derecho. No estaba con el mejor de los ánimos, tengo que ser sincero.

Ya entrando a casa, me crucé con el sereno, me miró y dándose cuenta de todo, me convidó con unos mates. Me parece una poronga el mate, pero me siento mejor persona cuando juego a que todos somos iguales. Una vez me pasó en el trabajo, que una compañera me ofreció mate y yo, medio por vergüenza y otro poco por sed le dije que si. La hija de puta había almorzado boquerones, cuando le entré al primer sorbo, sentí que le daba un beso al pulpo Manotas, que le chupaba los dedos al hombre de la Atlántida, que encontraba a Nemo y toda su familia. De ahí me quedé con idea, me parece que la humanidad ha evolucionado en tantos sentidos que lo del mate es como negar la rueda.

Nos sentamos con el sereno y sin preámbulos me tiró su hipótesis.

Sereno: Lo noto caído Esteban, tristón, ¿algún problema en el trabajo? ¿alguna señorita que le quita el sueño?

Yo: No, no es eso. Estoy preocupado... por un pibe del basket, Lucas. Lo sentí muy nervioso toda la noche.

Sereno: ¿Lucas? ¿No querrá decir Enrico?

Yo: Lucas, Lucas. Enrico estuvo diez puntos, increíblemente. Con esa manía de revolear la pelota cada vez que tiene que defender, cosa que a Mauro cuando pierden lo pone como el orto, pero cuando ganan le da gracia. Enrico estuvo..., a ver, volvió raro de Europa, están los que dicen que en España estuvo internado y todo. Pero empezó a ir al parque en la semana, practicar tirar al aro con desconocidos, mejoró muchísimo su efectividad, va a estar bien. Esta la paradoja al estilo Maradona o Charly, que no sabés si es mejor que estén bien o estén para la mierda, pero bueno no fue con el, el problema. El tema fue con Lucas.

Sereno: Me sorprende, un pibe tan simpático como Lucas.

Yo: Anda a saber. Llegó media hora tarde, apenas nos ponemos a jugar, me dice que me tiene que contar algo. No se. Quizás le molestó que no le de bola. Cuándo le pregunté, que pasaba, me dijo que había perdido la billetera, pero yo no soy tonto, algo más le pasaba.

Sereno: ¿No tendrá que ver con el Dumey? Según lo que se, bah, lo que usted me cuenta es muy conflictivo.

Yo: Es verdad, pero no, no creo. Al Dumey lo cruzo feo Mauro en una jugada. Mire, el Dumey es un tipo muy veloz, ágil. Realmente. Uno lo ve y se queda impresionado. Tiene su peso y cuando agarra velocidad no lo parás así como así. Y Mauro lo tocó abajo, imagínese. El tipo lanzado en velocidad y lo tocan ahí, le cruzan los dos pies. Se rompió el alma y dos baldosas. Desde el pisó hecho un moño le dijo a Mauro: "Quiero creer que no fue a propósito", Mauro le contestó: "Nos conocemos de toda la vida", una respuesta inquietante, pero quedo ahí.
Dumey es polémico, es como Vargas Llosa, tiene sus verdades, puede llegar a parecer un poco, cómo explicarlo, sus pensamientos, sobre la cosa política, pero con Lucas todo bien.

Sereno: ¿Quiénes más fueron?

Yo: A ver, el Pollo, que está muy débil para generarle problemas a nadie, no quiso sidra y no le gusto mi video, con eso te digo todo, es un exquisito del basquetbol, pero hay que tener códigos. El Gonchi, que pobrecito no puede con su alma, entre Central y que no caza una regla del juego, vive en un estado de permanente confusión, que no le da espacio para pelearse con Lucas ni con nadie.

Sereno: ¿El Yorugua?

Yo: Al yorugua, ¿que querés que te diga?, le tenemos miedo. Es un tipo muy justo, pero si se enoja por ahí te rompe los vidrios del auto a patadas. Si se calienta, mejor te quedas quietito, no decís nada y esperás que pase. En el partido, en un momento de extrema calentura, choreó una falta y nadie dijo nada, salvo Paposa, que es un oportunista, igual se supo corregir a tiempo, con un comentario para no creer: "LO DIGO PARA APRENDER" le tiró. Yo estaba tan cagado que lo agarré de la mano al Dumey, imaginate.
Después Nacho V., si bien estaba un poco apagado, imagino que por la pelea con Josecito el hermano de Enrico del último basket, no se va a pelear con Lucas. Lo vi un poco sombrío y errático, mirá que el tipo cuando tira al aro no falla casi nunca, estaba desconocido, pero de ahí a hacer algo para que Luqui este tan angustiado, no se, no creo, aunque quién te dice, pero no, no, olvidate.

Sereno: ¿Sufressi fue?

Yo: Suffriti, se llama Suffriti, si fue. Pero estuvo divino, nada para reprocharle, no fue su mejor partido pero no se peleó con nadie. Esta desarrollando una técnica, que se ve que practica en la casa, de lanzamiento al aro, medio amariconada, como de bailarina en cajita de madera, pero no creo que eso sea lo que le haya molestado a Lucas. Digo, cierto emputecimiento de estilo, no es algo para tomarse a modo personal, a no ser que yendo de una cosa a la otra te quieran garchar de sopetón.

Después esta Josecito, que esta totalmente loco, tiene el basket más intenso y físico que se vio en nuestras canchas, es leal y sonriente, pero te pasa por arriba. Y después esta el tema de lo que evidentemente trae de familia, aún siendo hermanastro, que es la técnica de revoleo de brazo para tirar la bola a la mierda. Era un ventilador de techo el hijo de puta.

El partido fue tranquilo, salvo por Mauro, que en un momento casi se va a las duchas antes, pero de pura costumbre. Hasta te puedo decir que estaba cariñoso.

Sereno: ¿Pero qué carajo paso entonces?

Yo: Lo de carajo, me parece un exabrupto.

Sereno: Perdoné me envalentoné en el fragor del relato ¿Qué sucedió entonces?

Yo: En una jugada aislada, yo accioné una cortina totalmente licita sobre Lucas, un tipo al que al margen de todo le tengo un grandísimo aprecio y respeto, y exploto, estalló. La verdad me sacó del partido, y me desbarranque, obvio, perdimos, pero hay formas y formas. Tengo un poco de ganas de llorar, ¿le molestaría?

Sereno: Faltaba más, venga ese abrazo.

Yo: Gracias (Snif)

Sereno: ¿Un besito?

Yo: Le doy la mano y se agarra el codo.

Sereno: Tiene razón, es que en el fragor... uno es de carne y hueso.

06 de Abril 2011

A los amigos les importa un carajo.


Llegué a la cancha del querido club Montañés, muy sobre la hora, un poco embotado. Quizás había tomado una o tres copas de vino, aceitunas y algo de queso. Recuerdo esos primeros minutos como una rara nebulosa. Lo primero que vi en la cancha fue un joven de unos dos metros, parado mirando directamente hacia mi, con aire amistoso, lo segundo la cara alegre y familiar de Matías, lo primero que escuché fue de boca de Matías, con un beso y sin dejar de picar la pelota: “Que olor a vino tenés borracho hijo de puta”.

El joven era cordobés, me enteré a los minutos, un buen tipo, Germán, como el ex-marido de la ex-novia de un amigo. Ropa de basket, suplente del Gonchi y Jorge, que abandonaron la causa muy sobre la hora para mi gusto.

Los locales estrenaban DT. El Gallo. Demasiado contento, con hojas y saltitos de lisiado se iba acercando a sus players explicándo posibles maniobras, movimientos defensivos y ofensivos, quién y cómo iba a hacer cada cosa. En los ojos de sus jugadores ví la traición, la camarilla, la crueldad del que ya le soltó la mano al líder, al padre y que sabe firmemente que nada de lo que pase en la contienda va a ser otra cosa que la cuchillada de Brutus.

Me acerqué al Gallo, para alentarlo, y me dice, como siempre todo entre sus jejeje y sus saltitos “esto que salga en la crónica, jejeje, me traje hojas jejejej, hojas jejeje” yo pensé
“a este hoy lo cagan, no se lo dije, por que el Gallo es bueno, es de esos tipos que uno se los puede imaginar lavando sus propios calzones en la ducha, y una vez limpios y mojados, pegándolo en la pared al lado de la bañadera para que se sequen. Después me aclara, el muy hijo de puta, que igual la última crónica, la del video no la vio, pero si recordaba una de hace un tiempo que había estado chotísima, jejejej. ¿De que carajo se reía?

Me propuse en ese momento, dejar la poesía y la vanguardia y cuando todo terminará escribir sobre el juego, nada más. Ni quién usa pañuelo de tela y quién no, ni dónde se puede comprar un tipo X de bombacha que tiene un maniquí que no se que, ni si hay duchas o no en los aeropuertos, ni anécdotas de África, ni si esta bien que a alguien le regalen para el día del padre calzones. Mucho menos iba a escribir sobre mear en la ducha, sobre mear sentado, sobre mear al palo, sobre mear la bombacha atada a la canilla o mearse el pantalón ni nada de mear nada. Ni si alguien estuvo preso, ni de Ricardo Ramirez, ni Alberto Martín Ferreyra.

Claro, después pasa que uno en la comida escucha a un amigo que conoce desde los ¿5 años? decir “esta no se las conté nunca” y te dan ganas de escribir sobre eso, pero no, mejor no, el juego, sobre el juego.


Los equipos:

Gorilas, con su esquema habitual y Germán reemplazando al irreemplazable I.D..
Las dos torres, I.V y Germán, dos extremos Pollo y Javi y de punta de lanza yo, Esteban Serrano.

Locales, con un dibujo revolucionario. Matías y Lucas volcados sobre la izquierda de la cancha, Enrico defendiendo y penetrando, Mauro comandando los ataques y José, el hermano de Jenri sobre la derecha en un despliegue compulsivo, enérgico, desbocado pero brioso.


Con estos dos planteos y los equipos en la cancha empezó un tremendo partido. Si bien creo que seguimos dando un espectáculo patético, vamos aprendiendo. No nos pegamos tanto, hacemos muchos más puntos, más pases, más jugadas, menos debate y más concentración. Los mal pensados, relacionan la falta de debate y de discusiones con la ausencia de Jorge, nada más falaz.

En líneas generales podemos decir que Germán reemplazo bien al Dumey, menos efectivo en defensa, menos generoso, un poco más filoso en ataque, el cambio no fue de los mejores. Así y todo respetamos el espíritu Gorila y pudimos quedarnos con el triunfo.

Los locales, sufrieron la derrota y lo sufrieron a Enrico. Jenri se peleó con Mauro, con Mati, con el Gallo, con Nacho V., un poco, poquito conmigo. Aparentemente se baña solo, después de todos, por que se pelea con la ducha. Hay que entenderlo, después del partido, de la ducha, de la comida, vas a tomar un café y te cuenta del cumpleaños de su tía y todo cierra. Es un buen pibe, nada que la tecnología moderna puesta al servicio de los psicofármacos no pueda solucionar.

Ojo, Mauro es malo, todos los sabemos, pero no digo jugando al basket, malo de hacer llorar a las personas. Jenri estaba defendiendo como un pobre tipo los permanentes ataques de las dos torres, mientras su compañeros miraban y el Gallo jejeje, y Mauro lo puteaba, gesticulaba, lo criticaba, que así no, que para un poco, que no la rifes, que culo roto, que dejate de joder.

Era todo tan bizarro que Lucas parecía un tipo sensato. Al margen le tengo que agradecer las lindas palabras que me dijo antes del partido, quedan entre nosotros.

Los Gorilas, muy parejo todo, Nacho la rompió toda, el Uruguayo se cansó de meter puntos, con lo choto que era al principio, da gusto ver en el pedazo de jugador que se convirtió. El Pollo es un artista, pero posta, no importa si usa pañuelo o si una vez por un tema de pobreza ocasional tuve que lavarse el traje en la ducha mientras lo tenía puesto, no importa es un flor de jugador. Yo con humildad creo que aporte lo mío, y Germán me parece que no desentonó.

Después y para terminar. Con el recuerdo del sabor de la rica y fría sidra en la boca, esta mañana lo llamé a mi viejo y le pregunté por que usaba el calzón sucio para tapar la bañadera. Me contestó, lo juro, así:
“tanto las medias como el calzón son tapón, yo tenía la idea de que de viaje era más fácil volver con el calzoncillo mojado en una bolsita. En casa no importaba, y era más cómodo usar las medias. La responsabilidad corre por la ausencia de tapones y por la idiotez de bañarse de inmersión”

9 de febrero de 2011

Canelón, la bola de fuego, táctica y estrategia

Llegué a casa bastante tarde. Fui a buscar la billetera, aparentemente perdida, hasta el estudio, por suerte estaba ahí. Intacta. No es que no me haya dejado nada la experiencia. Me enteré que hay tipos que no se sacan nunca la billetera del bolsillo, en todo el día. Que se sientan en sus puestos de trabajo con semejante mamotreto en el culo. ¿Temor, desconfianza, inseguridad? ¿Hasta dónde hemos llegado?

Alrededor de las 2 de la mañana, y agradecido de tener mucho dinero, le pedí a la criada que preparará el jacuzzi. Olga es una polaca de unos 40 años, alta, pelo enrulado, llegó a casa hace 20 años escapando de algo, que nunca nos contó y que preferimos no preguntar.

A los 20 minutos la vi acercarse trayendo una bandeja con un Gin-Tonic, exactamente como a mi me gusta, y un vaso con hiervas con hielo para mi dedo lastimado. Le pregunté si no era mucha molestia que mientras tomaba mi baño le dictara algunas ideas para la crónica del basket. No me contesto pero apareció inmediatamente con un bloc Lancaster y una Pilot Shaker.


9 de febrero de 2011, Barrio de Colegiales, Buenos Aires, Argentina.

Nunca, hasta ahora un partido se planteó desde la previa como un enfrentamiento entre cerebros. Dos estrategias, dos proyectos de partido. Quizás debido a las significativas ausencias. Nadie puede dudar a esta altura de lo importantes que son para un equipo tipos de la talla del Dumey, el Uruguayo o Mario, ni hablar si para los locales no juegan Ramiro o Daiki o algún otro invento que tengan entre manos para hacerse del triunfo.

Enrico, pobre santo ya no sabe que hacer para ponerle pimienta a su tarea fuera de la cancha, llego al Montañés con hojas A4 con canchitas de basket impresas y circulitos representando a sus jugadores, no tuve la posibilidad de verlas con detalle, pero algo no funcionó o no planeó del todo bien.

Jorge y Nacho V. los líderes del equipo visitante me llamaron a un costado antes del partido. El Gonchi, el cuarto integrante de nuestro mermado team no participó de la charla, o no le interesaba o todo lo de las hojitas A4 de Enrico lo había dejado medio desubicado, como supimos más tarde en realidad estaba en un estado de felicidad ameboso producido por pasar 3 semanas con sus suegros, su mujer y sus dos hijas, y tener cómo única responsabilidad preparar una mamadera en un horario incierto. Cuanto me hace pensar que haya tipos con tanta fortuna. Aparentemente fue a la playa, imagino que no debe haber pagado un centavo de nada, no de agarrado, si no por que nunca estuvo ahí para pagar. Se despertaba a las 12, ya toda la familia, hijos, mujer y suegros, estaban en la playa. Miraba dos horas información en internet u otros medios impresos sobre Rosario Central, refuerzos, amistosos, novedades sociales y administrativas del club, etc. Personalmente creo que es imposible dedicarle a semejante tarea, tanto tiempo, a lo largo de tantos días, solo se me ocurre que era todo una pantalla para ver porno online. A las 2 llegaba la familia a almorzar, a las 4 el gonchi preparaba una mamadera, 20 minutos según dice, se iba toda la familia nuevamente a la playa, el ocasionalmente los acompañaba cuando no se quedaba a dormir la siesta, después tipo 19hs a correr y después cena cocinada por la suegra, videito o casino y a la cama. ¿Qué hice mal? ¿Qué hice realmente mal para no tener esa vida?

Volviendo a Jorge y Nacho V., la cosa es que, como decía, me llaman a un costado y me dicen, “vos vas a ser”, creo que dijeron, “el base”. Debía ser el primero en defender, la punta de un rombo virtual y el último cuando atacábamos. Aunque ahora dudo un poco, por que según lo que pude estudiar el base es un montón de otras cosas, pero bueno en definitiva, mi función era esa, tapar la salida y ser el de más atrás en ofensiva, le dije que si, que bueno, que vamos.

Supongo que Lucas algo de esto escuchó, quizás me vio muy servil o muy obediente, pero se dedicó durante todo el partido a decirme cada vez que pasaba cerca mío “Si, jefe, si jefecito” en alusión a mi relación con Jorge. Muy injusto, somos peones de una estrategia superior, quizás ahí radicó la clave de la paliza que les dimos.

Empezó el partido, con dos equipos absolutamente compenetrados con sus tareas, con las ideas de sus estrategas. Sin especular, con orden pero con furia, tuvimos una paridad impresionante los primeros 20 minutos. El Gallo con un arranque monstruoso, metió uno de los dobles más lindos que se hayan visto en este Basket de miércoles, jugada colectiva muy bien hilvanada por los locales, una pelota que queda levitando en el aire afuera de la llave y el Gallo que entra como una furia, como una bola de fuego flúo (¿qué le pasa al Gallo con la ropa?) como un esperma colorado y clava un doble impresionante. Me emocioné en el momento, me frene para no aplaudir, mi amigo, Ramiro, una persona de muchas virtudes pero quizás no el más coordinado, acababa de dibujar en el aire una estela de luz, violenta y reveladora. Quizás lloré, no recuerdo bien.

El partido se mantuvo dos a dos durante un buen tiempo, hasta que El Gonchi empezó a meterla, ridículamente muy por encima de su promedio habitual de 2 o ningún tantos. Triples, dobles, bandejas, piques al vacío. Sólo un hombre feliz, sin obligaciones, con la mente fresca, puede evidenciar semejante cambio. De ser un jugador rezongón y vergonzante a este cúmulo de virtudes. Un hombre sin culpas, un hombre iluminado. Sus vacaciones, señores, no hablemos de pretemporada, no seamos crédulos, presenciamos anoche la refundación de un ser humano, un nuevo camino, un mesías que nos dice que la única luz, el único camino es: abandonarnos.

Enrico se puso loco, sus jugadores ya no respondían como bolitas en el papel. Sus diagramas de Ben, sus jugadas preparadas ya no surtían efecto. Y ahí vimos lo peor de este líder, de este estratega. Insultos de todo tipo: “¡No estamos jugando a nada!” “¡Se olvidaron todo!” “¡Gallo esa no es tu posición!” “¡Somos dos contra cuatro!” “¡¡Putos!!” “¡¡¡Traidores!!!” etc. Ya sabrá Enrico quiénes son o quiénes fueron esos dos jugadores que no jugaron, los que se escondieron, los traidores, no quiso sin embargo hasta ahora revelar sus nombres.

Con el partido ya cocinado, con una diferencia de más de veinte puntos, me lesioné y tuve que salir de la cancha. Puedo decir contrario a lo que se supondría, que me divertí bastante, sobre todo viendo de más cerca esa bola de mala energía contenida que es Enrico, viendo al Gallo treparse sobre Nacho V. como un chico que pone la estrella en un árbol de Navidad gigante. También ver desde afuera la ¿traición? de Roa al cambiar de equipo, nunca tan activo, tan contento y charlatán como a partir del momento en que abandonó a sus viejos compañeros. Jorge muy criticado por sugerir que tener la pelota con una mano no era lo mismo que con dos. Pero de todos los sucesos, hubo uno que sobresalió del resto:
El Gallo le estaba propinando una marca física a Nacho V. quizá al borde del reglamento o directamente fuera de el. Le quitó la pelota y Nacho se quedó paralizado, cinco segundos después se cayó, demasiado lentamente, al piso, según lo que pude ver, y una vez en el piso empezó a amasarse para un lado y para el otro, con todo su cuerpo estirado, pero las manos bien pegadas y la piernas cerradas, como una alfombra enroscándose, un canelón remojándose en la salsa. Temí lo peor, le dio el bobazo pensé, el famoso patapufete pisco-social. Tengo que admitir que yo ya andaba preocupado por su salud (ver crónica anterior) pero la serie de movimiento que le ví hacer, me hicieron pensar en ambulancias, hospitales y cosas espantosas. Sería interesante saber que fue exactamente lo que pasó.

Ah! Creo que EL Triplero metió algún que otro triple.

Bueno muchacho, me dice Olga que ya esta cansada que mañana la seguimos.

Chau

Yellow men can jump

12 de enero, 2011

El don de contar, un cucurucho a los 40

Pasé de estar en una heladería en Colegiales rodeado de joviales gordos a punto de llegar a los cuarenta, comiendo curucuruchos y vasitos de plástico llenos de helado, a un bar de Las Cañitas donde me esperaban un puñado de precoces diseñadores y diseñadoras, sofisticadamente alcoholizados, que hasta esa noche al menos no tenían ni pensado cumplir los treinta.

El salto fue abismal, la caminata bastante larga, chocaron los planetas y perdí como en la guerra.

El recorrido tuvo tres etapas, la primera con Matías, charlando animadamente sobre nombres para gatos. Yo decía alguno y Matías los repetía, varias veces como llamando al felino. Si le decía, por ejemplo Eve, el decía: "Eve, Eve, Eve", si mi propuesta era Hayde, Matías extendía un poco la mano, friccionando el dedo gordo contra el indice repetía el mantra: "Hayde, Hayde, Hayde". En la comida nos había contado que en su casa no es como en la de todos nosotros, donde nuestras mujeres mandan, en su casa manda el. Sin embargo estaba con este tema del gato que trajó Inés a vivir con ellos pese a que el se había negado terminantemente, y ahora el bueno de Matías estaba pensando nombres, todo para que cuando llegue a su casa la mujer le avise que se llama Pompón o Grisecito.

La primera etapa del recorrido fue de Ciudad de la Paz y Jorge Newbery hasta Maure y 11 de Septiembre, donde me despedí de Matías. La segunda etapa fue de ahí hasta Chenaut y Luis María Campos. En la segunda etapa de la caminata básicamente me reí de una increíble anécdota que no conocía. Aparentemente Gallo y Mauro lo ataron a Jero a la cama y se comieron toda la crema de una torta que la vieja de Jero tenía guardada en la heladera. Me reía de la anécdota y me reía de Mauro contándola y me reía de Jero y de lo que sería su aporte al Basket de los miércoles. También me reía del Gallo y su cucurucuho de dulce de leche, (dulce de leche y Gallo me van a hacer reír hasta el último de mis días) afirmando las cosas que iba contando Mauro, con un si, si, si, fue así, y disfrutando como idiota la historia.

Todo esto pensaba cuando entré en Las Cañitas, el lugar más parecido al infierno que haya visto en mi vida. En este barrio alejado de la buena mirada de El Señor empezó la tercera etapa del camino, con el pensamiento en la cabeza del pedido de I. Velasco de que no dejara de poner en la crónica un dialogo que tuvo con I. Demey en la duchas. El Dumey en su versión deportiva, competitiva, basketbolera habría hecho, no puedo dar fe, desde su lugar en la banca, comentarios triunfalistas sobre el hipotético resultado del partido a favor de Los Gorilas. No es la primera vez que pasa, pero no seamos duros con el, todo esto es muy nuevo en su vida. Y la incidencia de lo que pueda haber dicho y el desastre que pasó, es solo fruto de la casualidad.

En ese preciso instante, me acuerdo como si fuera ahora, pensé en que no había forma de que escriba ninguna crónica, estaba vació, bloqueado, tenía solo el pedido de I.V. en la cabeza, nada más.

Ensimismado, llegué a la mesa de los jóvenes designers y sin que me sentara, ni saludara a nadie, me lanzan un: "¿Cuál fue el lugar más exótico dónde hiciste el amor?", estupefacto no podía dejar de pensar para adentro mío, "¿Además de la cama?". Como cualquier respuesta que les diera tenía que ser mentira o una piña de realidad, les dije que no me gustaba hablar de esas cosas, que era privado, me miraron con una cara de embole tremenda y yo sin haber llegado ya estaba fuera, añorando la heladería de Colegiales.

Menos de media hora después estaba camino a casa.

Pienso ahora mientras escribo, en el don de contar y creo que a esa reunión en Las Cañitas tendría que haber llegado Matías, no yo. No hay nadie que yo conozca que sepa hablar sobre sexo con la alegría y minuciosidad con la que el lo hace.

Va un ejemplo, no necesariamente ligado al sexo, pero si al físico y a la desnudez, tampoco hay mujeres, con lo que podría ser tomada perfectamente como una historia gay:

Después del partido subí a las duchas, solo. El vestuario estaba a oscuras. Prendí todas las luces y llegó el Dumey. Yo me ubiqué en la última ducha de la derecha y el Dumey correcto y educado dejo una ducha libre y se acomodó en la que le seguía. Le pedí jabón, pero me explicó que el se baña con la espuma del shampoo, así que los dos procedimos a enshampuzarnos. No había agua o si, apenas un débil chorrito que recorría la ducha para terminar deslizándose lentamente por la pared. En mi ducha había una canilla a la altura de las rodillas de la que si salía agua con fuerza, usé ese chorro para bañarme, mientras el Dumey me insistía que saliera, que lo dejara enjuagarse a el, que no sabía lo incomodo que era estar lleno de shampoo. ¿No estaba yo igual? ¿No pensó que sabría lo que se siente? ¿Por qué iba a abandonar mi humilde chorro para dejarlo a el que se enjuague en mi lugar?
¿A que voy con todo eso?, justamente al don o la habilidad para contar algunas cosas con la gracia y teatralidad necesaria, cosa que me faltó en Las Cañitas y que a Matías le sobra. Cuándo le pregunté a Matías como se había bañado, caminando por el patio de la cancha de Basket hacia el Restorán, se frenó, se acuclilló, y empezó con un movimiento de brazos hacia sus genitales a actuarme con lujo de detalles como había hecho para higienizarse las bolas en la canilla que les conté más arriba. Un especie de mimo perverso. Un artista.

Al margen, una cosa que me hace reír ahora y no quiero dejar de mencionar. Antes de empezar a comer, no se quién pregunta por Nacho V. a lo que otro contesta “Esta en el baño, enjuagándose el jabón del cuerpo con una botella de agua”. Cuando llegó Nacho a la mesa, al rato, venía con la cara colorada, una rojizo nuevo, reciente, en el momento pensé que tenía que ver con el esfuerzo de sacarse el jabón de su no pequeño cuerpo con una botellita de agua. Durante el partido no le había visto la cara en ese estado. Matías le pregunto que le pasó y Nacho le contestó que paso el fin de semana en Mar del Plata. ¡Mentira!

Toda la noche del basket fue en líneas generales una mariconada. El avioncito de Roa en el festejo de su encestada dedicado al Gallo, el Gallo mirando para otro lado. La pelea entre Mauro y Jorge. El sopapo de Mario a Mauro. Las recriminaciones del Uruguayo. Jorge saliendo de la cancha por que estaba caliente, cosa que no le termino de creer. El Pollo con pelo largo. Mauro elogiándolo al Gallo en las duchas, el Gallo preguntándome si lo escuché a Mauro elogiándolo. El enojo del Paposa con Jorge, el enojo de Jorge con el Paposa. Los moderadores. Daiqui en su versión concentrado. Cosa que merece una última reflexión acerca de los japoneses y su tendencia a sonreír, y si me permiten voy a citar a mi viejo:
"Si un día te topás con un chino que por X razón deja de sonreír, alejate con la velocidad que tus piernas te permitan"


Hasta la próxima.







Feliz Año

16 de diciembre, 2010

El brownie salado

Tantas cosas, tan pequeñas y diseminadas, que es difícil encontrarles un hilo. Llegué tarde al partido, a eso de las 20:45. El club montañés no era el de todos los meses. Niños, madres, padres y niñas de edades que mejor ni señalar ni definir.

Lo primero que ví fue a El Lule con hielo en la mano, el dedo gordo lastimado, explicándole a unos chicos que si seguían metiéndose en la cancha, la pelota los iba a lastimar por que era muy pesada, creo que los pibes entendieron que eso fue lo que le pasó a el, meterse en la cancha, qué hablaba desde su propia experiencia.

Por lo que alcancé a ver no había en el partido el clima de violencia de la última vez. Entré a la cancha. Con los Gorilas ganando. Primer jugada me mandó una cagada y nos meten un doble, y Jorge me aclara que no rife más la pelota que había que estar concentrados. Evidentemente la cosa venía en serio.

Del partido, algunas cosas:
Un señor dejó en determinado momento una plataforma de madera con ruedas en la cancha, el uruguayo se puso a correrla y fue acusado por los rivales de hacer tiempo.

Javier persiguió durante un lapso de 20 segundos por todo el perímetro a Matías exigiéndole vehementemente que le pidiera perdón por un golpe en la cara. Matías también corriendo le explicaba que no había sido su intención, Javier sin dejar de correr insistía en que ese no era el punto.

Lucas y Mauro, de a ratos Matías, casi nada Roa, lo maltrataron a el Gallo como pocas veces he visto, no solo en el basket si no en el resto de los aspectos compartidos de la vida. Puteadas, reclamos, gestos ampulosos. Enrico claramente ya molesto por sus situación física también aportaba lo suyo.

Es cierto que el Gallo tuvo un partido horrible, que no le salió nada, que en la comida post partido siguió en caída libre, pero todo tiene un límite. Lo dejaron muy solo, la primer pelota era casi siempre de el, con tres tipos arriba marcándolo, balanceándose con su cuerpo en forma de L invertida buscando pase, todo el mundo gritándole cosas espantosas, daba ganas de ponerse a llorar ahí mismo, pedirle un taxi y que se vaya a la casa.

En determinado momento, en esa situación encorvada, más bien patética, logró zafar de la marca, dio un pase milimétrico, se desmarcó y buscó posición de tiro. Recibió el pase, tiró de tres y embocó. Automáticamente buscó la mirada de Roa, en ese momento en el banco, la mirada de Roa estaba con una piba de shores negros, 14 años aproximadamente, fuera de la cancha. El Gallo le dijo sonriendo, “Viste Roa, de tres, viste Roa, de tres”, Roa contestó “NO”. La cara de el Gallo me sigue generando hoy, un nudo en la garganta.

Para seguirla, en la comida no le salió nada, teorías absurdas, chistes malos, lo jode a Roa con que se pidió ensalada de fruta y el mozo le trae a Santiago el postre más exuberante de la mesa, con frutas tropicales, obleas, bochas de helado, no se si Roa cuando pidó una ensaladita de fruta calculó la jugada, pero el que perdió seguro fue el Gallo. A partir de eso se sumergió en un silencio inquebrantable.

Párrafo a parte, Dumey. Dicen que Jorge jugo un partidazo, puede ser, llegué tarde, pero para mi el que la rompió toda fue Igna. Marcó muchísimo, un despliegue impresionante, fundamental, de toda la cancha. Lo malo: se agrandó y en la cena desabarrancó. Chistes malos, alusiones desubicadas a situaciones personales de algunos de nosotros, en fin, si es el costo de tenerlo en ese nivel, lo pagó con gusto. Se hizo el copado con el Gallo y le tiro “No jugaste tan mal”, horrible.

Para terminar, a modo de cierre, una breve historia. La familia de mi viejo era bastante paqueta, por decirlo de una manera sintética. Mi abuelo Basilio Serrano, fue candidato a presidente en el 58, cuando ganó Frondizi. Directivo del desaparecido Mandiyú y ministro de economía de Corrientes en el 43. Le salió un hijo peronista, cosa que puede parecer una rareza, pero no tanto si sondeamos los orígenes del partido justicialista, independientemente de que no se si lo hizo feliz el posterior desenvolvimiento de mi viejo dentro del movimiento.
La cosa y para no aburrir, es que en la fiestas, Navidad, Año Nuevo, etc., contrataban a Los Dos Chinos, una casa de comida, hoy se diría catering, que ya es pasado absoluto. Los tipos armaban unas bandejas de lo más recargadas con ananás pinchados con melón, sandía, jamón crudo, cerezas, duraznos, unos hilitos amarillos desagradables, todo medio salado, medio dulce, medio viejo.
Cuando a Enrico le trajeron el postre, me vino esa imagen a la cabeza, esas estructuras faraónicas, feísimas, que a medida que pasaba fiesta iban tomando otra apariencia monstruosa. El durazno del plato de Enrico tenía los bordes endurecidos, las bananas eran ya obleas, y el brownie duro como una suela. En un momento, después de soportar estóicamente las cargadas, cuando la atención de la mesa estaba depositada en molestar a otro comensal, el Paposa, sin dejar de comer, balbuceó: “¿Cómo puede ser que sea salado”.

17 de noviembre, 2010

Medias sucias


Una tarde espectacular, cielo despejado, temperatura perfecta. Llegué a las siete y media, me senté en el banco verde del costado de la cancha, un sentimiento de paz y plenitud me hacía sentir optimista con como podía desarrollarse una nueva jornada basketbolera.

Cuando llegó el japonés me debería haber dado cuenta. Su andar, su sonrisa extraviada, su parecido diabólico con el chino Matayoshi, su extraño cuerpo, eran todos avisos, señales, que en cosa de minutos todo se iba a ir al carajo.

El japonés, se llamaba Daiki, solo le escuché dos palabras, “SI” y “CHICAS”. Cuando quería expresar algo más, al menos durante el partido, gemía, gritaba, emitía unos ruidos extrañísimos sin dejar de sonreír perversamente. Si consideraba que había falta gemía, si hacía un buen pase lo mismo, si era malo también. El ritual cambiaba si metía un punto, levantaba los dos pulgares, y empezaba un bailecito moviendo en forma pendular sus brazos hacia atrás y adelante con los puños cerrados. Todo esto tenía un destinatario, jenri, que lo arengaba desde el costado de la cancha.

El satánico japonés, lo tomó de punto a Javi, le mostraba la pelota, se la picaba de manera ofensiva delante de sus narices y en repetidas oportunidades a lo largo del partido lo burlo por lo bajó con este mismo gemido que en otras oportunidades era grito.

Según como yo lo veo Daiki nos embrujó, de uno en uno, a todos.

¿Por qué lo hizo?, no lo se, quizás estaba ofendido. Matías apenas llegó a la cancha y sin saludar al japonés, que por otro lado iba a formar parte de su equipo, se burló muy socarronamente de sus pantalones. Los orientales son muy estrictos con este tipo de cosas y tendría razón de haber sido esta la causa de su enojo.

¿Por que creo que estábamos embrujados?. Enumero unas pocas situaciones:

Mauro: Empezó el partido caliente. Particularmente molesto con sus rivales por “caminar”, una infracción, que si bien existe, nunca había sido motivo real de discusión entre nosotros. Indignado lo escuché decir “caminan, caminan y se hacen los boludos, caminan, caminan”
Cuando hicimos un parate del partido para que los ánimos que venían caldeadísimos bajaran un poco, nos dio la mano a todos los rivales y nos pidió perdón. A mi, mi Viejo me enseñó que quien pide perdón caliente, no pide perdón, pide permiso.

Javier: Uno de los más perjudicados por la magia oriental, después de una jugada insignificante, un pie, se sacó. Juro que tenía los ojos en blanco. Balbuceaba cosas indignado.
No es que no le pase seguido, tengo al menos cinco historias con el al respecto. Pero en este caso no me caben dudas del origen.

Jenri: Si bien Enrico es de por si una persona muy particular, diferencio su insoportable relato del partido y sus alientos para sus compañeros de equipo, con la frase monocorde tipo mantra que repetía cuando fuimos al descanso. Al menos seis veces dijo: “DEBEMOS SER PERMISIVOS CON LOS PIES Y RIGUROSOS CON LAS CAMINATAS” (Jenri no me dejés mentir)

Mati: Lo de Mati fue particular, creo que la magia nipona con el fue mucho más sutil y maliciosa, y me gustaría que sea el, llegado el caso, el que comparta con ustedes, si cree conveniente, que nos confesó a Mauro y a mi en las duchas. Matías burló al Japonés con sus prendas, por decirlo de alguna manera “femeninas”, se mofó de las calzas del ponja. Luego preso del influjo del oriental, abrió su corazón y nos hizo confesiones por demás oscuras sobre su vida personal al respecto. No puedo explayarme más por no romper la confidencialidad que otorga bañarse con otros hombres.

Mario: Cuatro cosas. Daiki lo hizo pelota. Uno: Lo convirtió en chivo expiatorio y fue perseguido y agraviado por los rivales durante todo el partido. Dos: En una jugada, y doy fe de que Mauro no lo golpeó, Mario se elevó en el aire, se pegó la pelota de basket contra la cara y cayó estrepitósamente al piso. Tres: Metió un doble épico, y Mauro que seguía en transe, gritó: CAMINOOOOO!, todo se fue a la mierda. Cuatro: Se saco las zapatillas, y en medias, puteando a Mauro se fue a duchar.
Un par de reflexiones, Mario tiene sangre china, los chinos y los japoneses se odian, Mario es castigado por Mauro por caminar, como protesta se saca los zapatos y se va. Pregunto, ¿qué se sacan los orientales cuando entran en sus hogares? ¡Correcto! ¡Los Zapatos!

Una cosa más ¿es posible qué cómo equipo hayamos abandonado, uno de los pocos partidos en el año que pudimos haber Ganado, sin pensar en brujería?

No se que pasará con el resto de nosotros, Nacho V tuvo la imprudencia de venir con sus hijos, Jorge estoy casi seguro que es inmune a este tipo de cosas. Victor es un alma pura.
Lo que me pueda pasar a mi solo Dios y Daiki lo saben.


20 de octubre, 2010

El gordito, el NBA y las ausencias


4 nuevos, 2 hermanos, 2 desconocidos. De los desconocidos, uno alto otro gordo. ¿Cuál nos toco a nosotros? No hace falta ni aclararlo.

Ramiro, el hermano de NV, aclara que el gordo y el alto jugaban bien al basket.

Estábamos en la repartija de los nuevos, y Mauro grita algo así como “Eso si, el alto con nosotros...” con esa convicción ya marca registrada que te hace pensar que es obvio que es lo más justo pero intuir que en realidad te esta cagando.

El flaco era federado, el gordo era gordo. Nos pintaron la cara. El flaco NBA directamente hizo lo que quiso, y además a tono con su equipo, ladrón. Por que yo puedo discutirle a Lucas una falta, a Mauro un lateral, pero al NBA no daba, sabía reglas que evidentemente nosotros no, nos choreó cada vez que pudo.

Igual el basket de los miércoles siempre algo te devuelve, algo te regala. En una de sus tantas jugadas, el Alto NBA, lleva la pelota, mientras Lucas le pica al vacío por la derecha, realmente un placer ver los movimientos armónicos del NBA, rebotando la pelota y dándole a Lucas un pase por atrás de la espalda, dejándolo solo con el aro. Lucas que en comparación con los movimientos de ballet del NBA, parecía una foca intentando volver al agua, agarró la pelota e intento tirar al aro, la pelota se fue por arriba del cristal por mucho. El NBA volvió trotando y mordiéndose el labio inferior, negando repetidas veces con la cabeza, en un movimiento típico de frustración. Lucas más tarde me comentó que le dio chucho, al rato me dijo que en realidad justo antes se había lastimado, si le preguntás hoy seguro no se acuerda.

Mientras intentaba dormir, pensaba en los nuevos, no tanto en Ramiro y José que por cariño o pena, pueden llegar a ser más comprensivos, si no en el gordo y el alto NBA. Que pensarían de nosotros, y sobre todo, de los gritos de Lucas a Mauro, “!!!SOS DE BAHIA, ¿NO VEN?, ES DE BAHIA!!!!

Mauro estaba tan agrandado en la comida, metió muchos puntos gracias a que nuestra atención estaba casi toda enfocada en alto NBA, nos comentaba que el la bandeja la aprendió a hacer en Bahía Blanca en el club, no me acuerdo si dijo que el club se llamaba Regatas. Y cómo un descreído le comentó que en ningún momento del partido tiro una bandeja, aclaró que aprendió pero que se había olvidado. Hay que decir que estuvo gracioso.

Para terminar, quiero detenerme en tres ausencias significativas.

ROA: ¿Qué pasó Roa? Te extrañamos, sobre todo nosotros. Quiero que sepas que aunque Ramiro no venga, y vos vengas de parte de Ramiro, ya supimos tomarte cariño, y tu sonrisa es parte importante de los miércoles. ¿Algún exceso en los festejos del 17?
Me apena pensar que en la semana de la lealtad nos hayas dejado en banda.

DUMEY: Hay presencias que a veces pasan desapercibidas, y solo cuando faltan uno entiende la magnitud, el peso, la relevancia que realmente tienen.
Eso sentimos en el el funcionamiento del equipo, un equipo sin alma, no es más que un rejunte de gente. Nos falto marca, rigor estratégico, defensa ordenada, nos falto Dumey.

LOS TRIPLES DE NACHO V.: Si había algo que me llenó de esperanza, no este miércoles sino el anterior, fueron los setecientos triples de NV, por que es nuestro, es bien nuestro. Me dije a mi mismo, que con ese poderío ofensivo, ya esta, se daba vuelta la tortilla. No se si por el calor, o las noches sin dormir, o las montañas rusas de Disney, a NV no se le cayó ni un triple.

Les dejo unas palabras del gran Marcelo Bielsa:

El éxito es deformante, relaja, engaña nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo por que quiero ganar cuando compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo, y qué es secundario, me estaría equivocando.

22 de Septiembre, 2010

Las dos torres, el monje negro y los espartanos (defender, pasar y embocar)


¿Cómo describir? ¿Cómo transmitir tantas vivencias, tantas imágenes?.
Anoche mientras tomaba un whisky en el jardín de invierno de casa, mi mujer dormía, los chicos también y el servicio doméstico se retiraba silencioso y ordenado a sus aposentos, sumergí mis dedos inflamados entre los hielos de mi johnny walker y tuve una visión o dos.

“Las dos torres, el monje negro y los espartanos”

Las dos torres, Nacho V. e I. Demey, dos mundos diferentes. Uno implacables, certero, filoso, goleador. Siete triples, un doble. números de la NBA. La otra torre, enojada, triste, luchadora solitaria, sin contención afectiva, pero señores ¡¡¡necesaria!!! ¿cuántas marcas arrastro? ¿cuántos piques fantasmas al vacio? humilde, vital engranaje. La cenicienta después de las doce, la calabaza, los ratones. Nacho V. la torre iluminada, I. Demey la torre utilitaria.

El monje negro, Lucas. El cerebro. Después del primer triple de Nacho V. entendió todo, manejó, manipuló, a propios y extraños con un solo objetivo: llevar a su equipo y sobre todo a si mismo a la victoria. Este ladrón, embustero, vedette triplera, con sus referentes fuera por lesión, en un rol completamente distinto, vio LA MATRIX y la hizo suya.
Los espartanos, dos villanos, el inocente y el despiadado, los defensores. Físicos diezmados, columnas torcidas, vertebras deshechas. Igores del Dr. Lucas Frankestein. Gonchi y Mario, al filo de las reglas. Ensuciaron, robaron, quitaron y pasaron la pelota para completar el partido perfecto. Si los números de Nacho V. fueron de NBA, lo mismo los rebotes de Mario.

“Defender, pasar, embocar”

Creo que teníamos mejor equipo, creo que jugamos mejor. Pero sin D.P.E. es imposible ganar.

DEFENDIMOS, Roa, fue tremendo, heróico, épico. Me hizo acordar mucho al zorro de Disney que hace de Robin Hood. Quito todo, paso con criterio, hoy su atrofiado cuerpo de arquitecto debe estar destruido. El Gallo, en su versión deportista, no deja de sorprender. Manoteo y virló muchísimas pelotas, corrió como enajenado, y protesto las que tenía que protestar ante un rival muy mañero. Javier, el Pollo y yo, los tres en menor medida, nos PASAMOS bien la pelota, la supimos mover de lado a lado, nos movimos nosotros, jugamos.
Pero no la EMBOCAMOS, perdimos y a comer tortillas.

Arquitectos

21 de Julio, 2010

Basket el miércoles, algunas consideraciones

Me gustaría empezar este mail con una reflexión. Es una obviedad, pero así como no es lo mismo el peronismo de Cristina al de Scioli ni el de Scioli al de De Narvaez, ni este al de Jauretche ni el de Jauretche al de Ruckauf, ni el de Ruckauf al de Carlos ni el de Carlos al de Leonardo Favio, tampoco fue lo mismo el juego de Roa al que yo me había imaginado.
Favio cantaba “Soy soldado de mi pueblo y estoy orgulloso de mi General”, así jugo Roa, no se sonrió en ningún momento, creo que no habló con nadie durante el partido, marcó, metió, hiper-concentrado, de generoso despliegue, una sorpresa. En un mundo marcadamente resultadista, seguramente su presencia no será valorada en su justa medida, para el desde mi humilde lugar, estas líneas. Tenía un short de basket, obviamente jugo en algún momento de su lejana juventud, en esto hay que decirlo, nos mintió a todos.
El Gallo y Matías, los encargados del trabajo sucio del equipo local, en ausencia de Lucas. Matías mejoro su juego y lo ensució en las misma medida, volviéndose un jugador más completo, agregó pase a su juego, mejoró su táctica de tiro al aro tipo bicho bolita, que consiste en agarrar la pelota con las dos manos, sacar cola, llegar a una posición casi fetal y después explotar hasta extenderse en todas sus dimensiones. El juego sucio consistió en pedir absolutamente todas las jugadas dudosas y gritar, gritar todo el partido. El Gallo también gritó, gritó y se rió, siguió explosivo como en sus otras participaciones, perdió en certeza con el aro lo que gano en despliegue ofensivo, creo que ese buen humor que se le vió en la cancha le quitó concentración de cara al juego en equipo, defendió de a ratos y tuvo que soportar sin hacerse mucho drama los reclamos de Enrico.
Enrico y Mauro, son por lejos los más eficaces tirando al aro, ayer embocaron casi todo lo que lanzaron, lo que les da una gran ventaja, por que siendo superados en el juego mantienen a su equipo cerca en el tanteador. Vimos un Enrico más sereno, reflexivo y medicado. Mauro en varios momentos del partido buscó en el piso los anteojos más de lo que jugó. Los dos extrañaron a Matías Serrano.
El Gonchi esta jugando cada día mejor, pero sigue un módelo de juego BIPOLAR, conceptualmente no entiende defender la pelota cuando la tiene el rival sin hacer falta y esta en un estado de enojo alarmante y por otro lado con la pelota en el aire incorporó lo que en basket se conoce popularmente como EL SALTO DEL SALMÓN, una mezcla de Julio Bocca, pero más maraca, con pingüino viejo. Salta y cachetea, salta y cachetea, en un momento o le gusto mucho, o le producía un placer irresistible hacerlo, pero no paraba, lo vieron mientras se alejaba por Jorge Newbery buscando su auto saltando y cacheteando, saltando y cacheteando.
Las dos torres, los obeliscos, pie grande y mazinger, el dumey y nacho velasco, descollaron. Uno haciendo la comida otro poniendo la mesa, uno elegante el otro trabajador, el yin y el yan. Nacho V con la pelota en la zona caliente, Dumey con una defensa épica, en cualquier lado de la cancha. Juego físico, basket moderno.
Javi la figura de la cancha, el enlace, encontró el aro, metió muchísimo, corrió. Aún inestable psicológicamente fue clave en la victoria. Me taladró en un momento con una frase que repitió fácil 15 veces, la frase era más o menos así, “No fue de tres, no valió tres, no fue de tres”
El gran ausente Lucas “Mano Caliente” Adamoli, a esta altura y analizando el gran partido de Roa, no puedo más que preguntarme, Lucas ¿irremplazable?.

02 de Junio, 2010

Estoy ansioso esperando tu crónica del encuentro (MFS)

Es difícil saber por donde empezar. Fue todo muy confuso, pero creo que hay algunos hechos a destacar.

Algunas frases:
Tresqui: Mientras esperaba afuera, le dicen “pasaron los 5 tresqui” entra y muy mal humorado contesta: NO QUIERO JUGAR MAS.

Mati Serrano a Lucas: BASTA, NO ME GRITES MAS.

Mati S. durante la cena: “...me hizo el caminito con los dedos y me pregunto ¿de quién es este paquete?” (horrible)

Lucas 01: Después de pifiar un triple “NO SE QUE ME PASA”

Lucas 02: Por lo bajo a mi, “tenías razón te hice falta”.
Por lo alto, nada.

Mario: Juro que lo escuche.: “TE PEGUE, PERO SIN PELOTA”

Jenri: “Mis faltas fueron todas intencionales”

Respuesta del Gonchi a la frase de Jenri pero hablando
con Javier: “Lo de Enrico es inadmisible”

Jorge: “La pared no es fuera”

Son solo algunas.

05 de Mayo, 2010

Fiebre

Llegué a casa ayer con fiebre, hoy no fui a trabajar. Me duele la nariz por una piña del gallo. Encima el caradura dice que no me hizo nada, mientras gritaba que alguien con reloj lo había lastimado. Enrico en medio del partido, emulando a H. R. y viendo que nos estaban pegando un peludo tremendo sugiere que nuestros tiros pueden valer triple si los hacemos pisando la línea. Todo mal.

Otras cosas que no me gustaron:
El Gallo agrandado, el Gallo conocedor del barrio, el Gallo deportista, Lucas hablando por celular después del partido contándole su triple a un amigo.

Gran noche de basket, espero ansioso el mes que viene. Creo que con un poco más de rodaje podemos jugar mucho mejor, hay potencial. Cosa contraria nuestros rivales que ya llegaron al pico de su capacidad.

Lo único que lamento es que lucas haya metido ese triple, lo único que agradezco es que haya errado el siguiente. Si lo metía, se acababa el basket de miércoles.

07 de Abril, 2010
















Excelente, basket de miércoles


Este Basket, el de ayer debe haber sido lo mejor que hicimos.

Algunos aspectos a rescatar:
El Gallo sorprendió con su nivel, le sobró físico al punto de tirar un par de bolas por encima del tablero, quizás abuso demasiado del pie en su juego, pero fue una grata sorpresa.
El Gonchi jugó 3 minutos de grandísimo nivel, una pena que se hay tenido que ir antes.
Lucas apeló siempre al juego físico y lo hizo bien. Me hizo acordar a Charles Barkley. En un momento se lo escucho decir “Estoy caliente”. En realidad nunca paró de hablar.
Mauro, claramente no era la primera vez que jugaba y aprovechó ese handicap para mentir todo el partido con las reglas.
Jenri, La primer mitad del partido se peleo con el gonchi, aún cuando el Gonchi ya ni siquiera estaba en el partido. Después se transformó en el estratega de su equipo y lo llevó a la derrota.
Matias, picaro, goleador, jugo un gran primer tiempo pidió minuto en un momento y se tomo media hora. Se fue a la casa con una tos sospechosa esperemos este bien.
Javier, como todo buen deportista siempre tiene algún deporte en el que no se especializa.
Jorge vivió en el sur, coincidencia con El Pollo, los dos mejores jugadores de la cancha, donde evidentemente el basket es un deporte considerado. Jorge con gran manejo y el pollo certero y elegante le dieron espectáculo a la noche.
Yo sufrí el asedio físico de Lucas y una sucesiva serie de infracciones no cobradas que hacen que ahora me duela todo.