12 de Abril, 2012









La Pesca Milagrosa

"Lleva la barca a la parte más honda y echa redes para pescar"

"Maestro hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero sobre tu palabra echaré las redes".

Y al echar las redes pescaron tal cantidad de peces que las redes se rompían.


Este pequeño fragmento de la Biblia es ilustrativo de lo que pasó en el partido de ayer.


Este pequeño fragmento de la Biblia y el dato no menor de que si un equipo supera los 50 puntos, su eficacia esta muy por encima de la habitual, en lo que creo fue un partido parejo, en lo referido al trámite del juego.


Aclaro, pensando en los torpes y en los malintencionados: Los Locales superaron a Los Gorilas. En el juego y en la estrategia, justos ganadores. Considero sin embargo que el devenir del partido fue equilibrado, no así la eficacia y un factor fundamental hasta ahora monopolio de Los Gorilas: La pesca debajo de los dos tableros.


La pesca.


No se si la rodilla nueva del Gallo es medio robótica y hace del que hasta ahora fue un tipo torpe, frágil, un negado de la vida un especie de Terminator Sacado. O bien no es el Gallo, sino alguien muy parecido.


Un ganador.


Una bestia bruta.


Un demente sanguinario.


No es un tema menor, consideremos que elevó el porcentaje de tiro por jugada para su equipo de 1,5 a 3,5!!!!! gracias a sus rebotes.


Los Locales en el partido de ayer tuvieron gracias a la potente pesca de Ramiro la chance de tirar hasta 5 veces para punto. CINCO VECES!!!! Una locura. Números de la NBA: http://es.wikipedia.org/wiki/Dennis_Rodman


Hay que agregar la alta efectividad de lanzamiento de Mauro, quien se vio beneficiado del pacto no agresión que tácitamente se dio con Mariano. Mariano perdió fiereza, en pos de una actitud más ZEN y Mauro gano libertad para tirar.


No mucho más para agregar, diría que Los Locales ganaron jugando a lo Gorila.


Buena tardes

21 de Marzo, 2012


Sifones para todos.

Lo llamé a mi viejo anoche, me atendió y me dijo, "si estás en un quilombo tené presente que no se manejar y no quiero despertar a tu madre". Inquietante.

Lo llamé por dos consultas. Una, para preguntarle por la amistad, me contestó, "la amistad... la segunda persona en un velorio". No entendí bien, pero se las tiro por que por ahí ustedes le encuentran la vuelta.

La segunda, ¿por qué en su casa no pedían más soda?, su respuesta fue más críptica todavía: "las mejores cosas de la vida, nunca cerca, ni por mucho tiempo".


11 de enero, 2012

Reyes sin rosca.

El mundo avanza rápido. Desde que se inventó internet estamos metidos en un bodrio infernal de días que pasan a todo vapor. Nuestro Basket de Miércoles no es una isla donde los acontecimientos se manifiestan contrarios a la historia.

Luego una seguidilla de malas convocatorias, peleas y errores dirigenciales, entramos en una tremenda crisis. Un grupo de nosotros fuimos a pedirle consejo a mi padre, siendo un tipo de una gran sabiduría y mucho tiempo libre. Dijo dos cosas. La primera fue: “Consultando al consultor todo resulta mejor” y la segunda: “Hace falta guita, pero mucha, mucha. Con guita El Basket vuelve a ser lo que era o más todavía”

Lo llamé a Matías Suffritti y el acercó un grupo inversor coreano.

Los coreanos manejan, me contó Mati, un buffet en un bingo de Bajo Flores. Regentean tres prositutas alemanas, tirando a viejas, que vinieron a Argentina engañadas y le tomaron el gusto.

Para poner la papota los chinos pusieron una sola condición: Enrico debía dimitir y Matías y yo nos teníamos que hacer cargo de la organización.

Todo el resto, ya es historia conocida.

La semana pasada, me tocó el timbre una de las viejas alemanas. Me trajo una caja de embalaje no más grande que mi bolso, un poco más profunda, cartón corrugado, cerrada con cinta. En la caja había una nota que decía: “Te mandamos este peruano, deseosos de que te sea útil” firmado Bingo La Fortuna, Buffet.

Abrí la caja, y me encontré con un hombrecito de unos 40 años, morochón, desnudo y con un cartel pegado en el pecho que decía “Vestime, aliméntame, te seré útil”.

El peruano no mide más de 35cm y no habla castellano. Si sabe muchas letras y me esta siendo de gran ayuda en el tipeo de esta crónica, le voy dictando las letras, el las busca en el teclado y las aprieta.

El nuevo management de Basket de Miércoles dispuso que arrancara la temporada con un torneo amistoso de verano y con nuevos fichajes. Se contrataron entrenadores pagos para garantizar el espectáculo. Hubo extranjeros en las gradas y se esta empezando a charlar temas referentes a la televisación (ESPN). Evaluando como positiva la incorporación de Porta Malkovich la fecha pasada, como incentivo se le compraron un par de zapatillas.

Los técnicos designados fueron Enrico Bielsa y Alberto Gallo Zuckerberg. No sabemos desde esta redacción a que valores ascendoeron los premios para el ganador del partido, si sabemos que habrían sido jugosos.

Bielsa, un estudioso entrenador. Conocido por estar en todos los detalles de la táctica y la estrategia. Con una historia manchada por críticas acerca de su mal tino en la confección de plantillas, claramente su talón de Aquiles.

Zuckerberg, hermanastro del fundador de Facebook, es arquitecto y opuesto a Bielsa. Le gusta el fiambre y la cerveza, no le da ninguna importancia a la planificación, pero tiene un ojo finísimo, celebrado mundialmente, por su capacidad para elegir jugadores.

Bielsa, comandó los Papos Blues contando entre su players a Roa, Porta, Dumey y Javi. Zuckerberg a los Gallinas Queli con Mario, Esteban, Jorge y Matias. Un dato no menor, no se sabe todavía la razón del jugador extra con el que llego el Gallo al partido, Diego “Luxury” Corte. Si fue una avivada de Alberto, de los coreanos o de la nueva comisión que negocia la televisación con ESPN. En definitiva, para botón un policía y no lo somos.

Del partido se puede decir, que como era de esperar, Bielsa sacó lo mejor de todos sus players. Pero el planteo fue demasiado agresivo desde lo físico y no lograron completar con la misma intensidad todo el match. Roa embocó dos triples, cosa absolutamente impensada, sobre todo para Zuckerberg que había ordenado no marcarlo y El Dumey la gran figura le sumó dobles y rebotes a su juego. El Uruguayo y Malkovich hicieron el gasto fisico pero no les alcanzó.

Los Gallinas Queli ganaron el partido y cerraron la disputa floreándose con todo tipo de lujos, implacable Mario abajo del tablero, gran virtud de Zuckerberg, al modificar su posición en el field. Matías como un querubín volándo por todo el flanco de ataque. Jorge metiendo tantos y liderando intelectualmente a los Gallinas. Esteban aplicado a la defensiva y “Luxury” regalando al público pura poesía.

Pués, así son las cosas. Veremos que nos depara el futuro.

14 de diciembre, 2011
















Agua viva.


Llegué a casa a la una, con bastante sueño. Eructando sidra y felicitándome por no haber ido a jugar al pool con Mauro, Enrico, Jorge y el Gallo.
Repitiendo un mal vicio, revisé mails antes de irme a dormir y me encontré con este simpático mensajito:

Hola Verón, me darías un gusto? Tengo el título de la tira de este mes de BDM:
"Y una noche volvió..." Dale, se bueeeno.
Abrazo. ROA

Lo que tienen de lindo los amigos del Gallo, es que uno siempre espera lo peor y después no es para tanto. Quiero decir, yo no elegí a mis amigos, ya estaban ahí, no me quejo, pero es lo que hay. En cambio, se supone, no puedo dar fe, que cuando uno crece va siendo más selectivo con los nuevos afectos. Lo que no explica como alguien en su sano juicio inscriba al Gallo en esa lista.

Porta por ejemplo, con esa cara de asesino serial, resultó ser un gran basquetbolista, osco, enojón. Reaccionó de más, a mi modo de ver, cuando Jorge lo empujó sin pelota violentamente y le puso cara de pillín. Creo que fue la única vez que habló en todo el partido, lo recuerdo por que su frase me causo gran impacto. Dijo: “¿qué me hizo, éste qué me hizo?”. También es cierto que es reprochable que, si te invitan a un lugar, por ejemplo a cenar, vos le quieras cambiar el lugar donde puso la panera o los cubiertos el dueño de casa. Eso quizás no me gustó, esa ligera confianza. Me podrán decir que Roa no es el tipo más educado del mundo, y es cierto.

Bueno, volviendo al tema que nos reúne. La cosa es que no me podía dormir, me metí en la cama y a la hora me levanté, me vestí, agarré la laptop, me tomé un taxi y me fui a tomar algo al Modena de Barrio Norte.

Mi idea era escribir la crónica, ahí, con una cervecita, tranquilo. Pero me quedé dormido, y soñé algo que podría ser perfectamente la crónica de este basket de miércoles. Comparto el sueño con ustedes:

No se si vieron la película “Mi novia Polly” pero el sueño arranca como el principio de la película, en esa misma playa, puro Caribe. Estábamos sentados en la arena mirando el mar, El Dumey y yo. El Dumey, en realidad, inmediatamente mutó en agua viva. Entonces, estábamos sentados mirando el mar, El Dumey, que en realidad era un agua viva y yo.

En el sueño como en la película se acerca un francés desnudo caminando por la orilla para ofrecernos algo. En mi sueño el francés es francés, pero tiene dos cabezas. Una, la de Mauro. Otra, la de Jorge.
La cabeza de Jorge nos pregunta que cosa nos llevaríamos a una isla desierta, la cabeza de Mauro le dice, “Que mentiroso sos” y se va. No me acuerdo o no estaba del todo claro de que manera se va, de que manera abandona el cuerpo, pero la cosa es que lo hace. El Dumey, que no era más agua viva ni Dumey, sino más bien una mezcla entre el Padre Ignacio, un cura que iba a Santiago del Estero con alguno de nosotros, y el Gonchi, le contesta que él se llevaría un bidet portátil. Después Jorge me pregunta a mí, me dice: “¿Vos Lavolpe, qué te llevarías a una isla desierta?”. Cuando iba a contestarle me desperté, pagué y me fuí.

Se cortó el sueño, se desvaneció, y probablemente nunca más sueñe con el francés siamés. Pero supe y se qué le hubiera contestado. Le hubiera contestado que a una isla desierta me llevaría el Basket de los miércoles y una botella de sidra.

Eso, feliz año.

17 de agosto, 2011












Zapato Ortopédico, la Batalla de las Termópilas.


¿Qué hubiera sentido cualquiera de los 300 espartanos comandados por el gran Leonidas si alguno de ellos hubiera planteado algo similar a lo que planteo el Gonchi después del partido de ayer, mientras defendían el paso de las Puertas Calientes? ¿Qué motivó al Gonchi, a tirarse contra su equipo, contra sus hermanos?

Quizás los dos goles de Messi, o la espalda mojada y sin secar. Tal vez los gases en cantidades demenciales de su desodorante rexona que hicieron que el vestuario pareciera Scotland Yard. Difícil de explicar.

En cualquier caso, esta crónica me permite, me da la posibilidad de un descargo. Los gorilas, históricamente nos hemos retirado de los partidos con la cabeza en alto, ganando o perdiendo. Cuando uno sabe a priori, que la batalla esta perdida, que el rival es superior, que no tienen sentido ningún esfuerzo que se haga para torcer la suerte ya echada, queda una sola alternativa, una sola opción, SALIR A GANAR.

Estructurados a partir de nuestras debilidades, y lanzados sobre nuestras virtudes. El uruguayo y yo, con la táctica del hermano siamés, cubrimos la cancha, él en ofensiva y yo en la destrucción, los dos al medio. Mario GIGANTEZCO, con todas las lesiones que un hombre pueda llevar consigo, con ese cuerpo de cristal que tantos problemas le ha traído a lo largo de los años, la descosió, la defensa de siempre y varias canastas.

Párrafo aparte para la PARED, el gran D. Sabía que estaba en la mira, el partidazo de Nacho V de la última fecha ponían todos los focos en el, ¿podría? ¿estaría a la altura? ¿soportaría la presión? Todos saben la respuesta, los que estuvimos presenciamos el mejor partido del Dumey en la historia de Basket de miércoles, quizás la mejor página personal en su vida deportiva. Verle la cara después de meter un triple, caminar moviendo la cabeza afirmativamente hacia sus compañeros era para abrazarse y abandonar la cancha.

El Gonchi, de discreto partido, deberá realizar una profunda autocrítica, no sobre su juego, sino sobre como cedió a las manipulaciones de los locales en la cena posterior al partido. El comité de ética gorila esta revisando el caso, se sabrá que resuelve en los próximos días.

De los locales, se puede decir varias cosas también. A pesar de la histeria con la que suelen desarrollar su juego, han hecho un muy buen partido. Partiendo del peso de sus individualidades y corrigiendo errores del pasado, redondearon un match superlativo. Creo, igualmente que jugaron muy condicionado bajo el liderazgo comunicativo y radial de Piju. Mauro y Enrico se vieron afectados y condicionados, mientras que Lucas y Mati crecieron en sentido proporcionalmente inverso. ¿Halcones y Palomas? ¿Viejas internas nuevamente sobre la mesa? ¿Heridas que no cicatrizaron? ¿Qué movilizó Pizu, qué engranajes destrabó? Mauro y Enrico vs. Lucas y Matías.

Señores, hasta luego.

29 de junio, 2011

David y Goliat.

Me estaba por tomar el tren para ir al basket directo del trabajo. Preocupado, pensando en cual sería la mejor manera de equiparar nuestras fuerzas gorilas con el tremendo poderío que iban a tirar a la cancha esa noche los Locales.

Locales:
Enrico
Mauro
Luqui
Mati Suffritti
Mati Serrano
Josecito

Gorilas:
Esteban
Javi
Gonchi
Mario
Dumey

Nos superaban ampliamente en poder de tiro. De los 6 jugadores de ellos, al menos 4 pasaban el 60% de efectividad en tiros al aro, de dos y de tres. Dentro de nuestra formación ninguno superaba el 20%. Ellos con banco de suplentes, y con un promedio de edad notablemente más bajo que el nuestra. Un imposible. Debíamos ser solidarios, estar concentrados al 100% y dar hasta lo último del minuto 0 hasta el final. Mientras pensaba en esto, recibí un llamado que me dejó intranquilo, si de solidaridad hablamos.

Esteban: Hola
Dumey: ¿me llevas Shampoo?
Esteban: Uy, me olvidé el shampoo y el jabón.
Dumey: Sos un boludo, ¿y ahora que voy a hacer?
Esteban: No se... ¿En tu casa no tenés?
Dumey: Arreglame este quilombo, comprá Shampoo y jabón en algún kiosco... TUUUUUUUU

Si había pensado en solidaridad, este llamado no era el mejor augurio.

Llegué a la cancha sobre la hora, Los locales reían y tiraban al aro. Javi luchaba con una pechera de prensa de River, que trasmitía una pobreza tristísima, El Gonchi se ponía un tercer buzo, El Dumey les comentaba a todos que estaba vestido de policía, haciendo alusión a su camiseta de manga larga azul debajo de la remera blanca. Mario jugaba con el teléfono en el vestuario.

Era la hora del partido.

Nos hicimos un racimo, los gorilas, en nuestra cancha, todos abrazados, las caras bien cerca, sentíamos nuestros alientos. No teníamos a nuestras estrellas, Nacho V. y el Pollo, ni hablar Jorge que hace siglos no viene. Nos juramos dar todo, no dejarlos entrar a nuestra llave, tirar de cualquier lado, y concentración total. Depositamos todas nuestras esperanzas, en la altura del Dumey, la defensa de Mario, el juego asociado entre el uruguayo y yo, y la magia del Gonchi.

EL Dumey fue a saltar con Lucas, le ganó la bola a un especialista y empezamos el partido con el pie derecho. Metimos muchas, ellos eran puro nervio y pelea. Llegamos a llevar una buena diferencia de puntos. Mario un titán, el Uruguayo los dribleaba a todos, el Dumey ganando en los dos aros, el Gonchi, metiendo físico a lo loco. Así paso la primera mitad del partido.

El Dumey pidió tiempo, y me confesó que no estaba cansado, estaba enfriando el partido por que los locales se nos están viniendo encima. Gravísimo error, nos desmoronamos, no relajamos, nos perdimos.

Los locales hablaron entre ellos, ordenaron marcas, y empezaron el juego que mejor conocen. El del individualismo. Lucas, en su mejor partido hasta ahora, tiro una bandeja, que si bien no entró, fue un mensaje para nosotros, de que algo había cambiado, de que no se iban a dejar ganar por un equipo claramente inferior a ellos. Mauro, empezó a mover la bola. Mati Suffritti a ensuciar el juego, Mati Serrano, que no fue el que recordabamos, pero que hizo su parte y Enrico que esta varios escalones por arriba de todos los jugadores de la cancha, tirando de afuera, abajo del aro, robando, agarrando los rebotes. El mejor ejemplo fue cuando le saco una bola al gonchi de las manos y lo dejo como las estatuas de las fuente de las plazas, le faltaba escupir por la boca, o tirar un chorrito de pis.

Después lo tenían a Josecito, que es una pelota de energía, revolea manotazos a diestra y siniestra y mete miedo. El día que se tranquilice va a ser un jugador intratable.

Por suerte llego el Gallo, con su sonrisa y su cardigan estirado tiró a los locales para atrás. El gonchi salió de la cancha con sangre y terminó el partido con una diferencia de 6 a favor de los locales.

Cuando volvíamos caminando con Matías, pensaba en todo esto, nos despedimos y me fui para la Castrense. Estaba confundido, un poco atormentado por la historia que contó el Tresqui. Mientras pensaba en los Senegaleses, en el partido, en los problemas del Dumey, decidí ir a rezar un poco.

De rodillas, con la cabeza gacha, interrumpió mi rezo una mando pesada, una mano trabajadora sobre mi hombro, una mano negra. Un cura de color, de origen uruguayo, que me miraba directo a los ojos y me alcanzó a decir.

“Hermano, vos no tenés que estar triste, ellos vienen a tí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero vos vas a ellos con el nombre de Dios de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio”

01 de Junio, 2011

04 de Mayo, 2011

Obama, Osama y un día de furia.

Apreté el botón de la puerta del garage de casa, exactamente a las 24:01 hs. Estacioné el auto como pude, voy a tener que pedirle de nuevo a Rodolfo que ordene la herramientas y las cosas de la moto, por que no hay derecho. No estaba con el mejor de los ánimos, tengo que ser sincero.

Ya entrando a casa, me crucé con el sereno, me miró y dándose cuenta de todo, me convidó con unos mates. Me parece una poronga el mate, pero me siento mejor persona cuando juego a que todos somos iguales. Una vez me pasó en el trabajo, que una compañera me ofreció mate y yo, medio por vergüenza y otro poco por sed le dije que si. La hija de puta había almorzado boquerones, cuando le entré al primer sorbo, sentí que le daba un beso al pulpo Manotas, que le chupaba los dedos al hombre de la Atlántida, que encontraba a Nemo y toda su familia. De ahí me quedé con idea, me parece que la humanidad ha evolucionado en tantos sentidos que lo del mate es como negar la rueda.

Nos sentamos con el sereno y sin preámbulos me tiró su hipótesis.

Sereno: Lo noto caído Esteban, tristón, ¿algún problema en el trabajo? ¿alguna señorita que le quita el sueño?

Yo: No, no es eso. Estoy preocupado... por un pibe del basket, Lucas. Lo sentí muy nervioso toda la noche.

Sereno: ¿Lucas? ¿No querrá decir Enrico?

Yo: Lucas, Lucas. Enrico estuvo diez puntos, increíblemente. Con esa manía de revolear la pelota cada vez que tiene que defender, cosa que a Mauro cuando pierden lo pone como el orto, pero cuando ganan le da gracia. Enrico estuvo..., a ver, volvió raro de Europa, están los que dicen que en España estuvo internado y todo. Pero empezó a ir al parque en la semana, practicar tirar al aro con desconocidos, mejoró muchísimo su efectividad, va a estar bien. Esta la paradoja al estilo Maradona o Charly, que no sabés si es mejor que estén bien o estén para la mierda, pero bueno no fue con el, el problema. El tema fue con Lucas.

Sereno: Me sorprende, un pibe tan simpático como Lucas.

Yo: Anda a saber. Llegó media hora tarde, apenas nos ponemos a jugar, me dice que me tiene que contar algo. No se. Quizás le molestó que no le de bola. Cuándo le pregunté, que pasaba, me dijo que había perdido la billetera, pero yo no soy tonto, algo más le pasaba.

Sereno: ¿No tendrá que ver con el Dumey? Según lo que se, bah, lo que usted me cuenta es muy conflictivo.

Yo: Es verdad, pero no, no creo. Al Dumey lo cruzo feo Mauro en una jugada. Mire, el Dumey es un tipo muy veloz, ágil. Realmente. Uno lo ve y se queda impresionado. Tiene su peso y cuando agarra velocidad no lo parás así como así. Y Mauro lo tocó abajo, imagínese. El tipo lanzado en velocidad y lo tocan ahí, le cruzan los dos pies. Se rompió el alma y dos baldosas. Desde el pisó hecho un moño le dijo a Mauro: "Quiero creer que no fue a propósito", Mauro le contestó: "Nos conocemos de toda la vida", una respuesta inquietante, pero quedo ahí.
Dumey es polémico, es como Vargas Llosa, tiene sus verdades, puede llegar a parecer un poco, cómo explicarlo, sus pensamientos, sobre la cosa política, pero con Lucas todo bien.

Sereno: ¿Quiénes más fueron?

Yo: A ver, el Pollo, que está muy débil para generarle problemas a nadie, no quiso sidra y no le gusto mi video, con eso te digo todo, es un exquisito del basquetbol, pero hay que tener códigos. El Gonchi, que pobrecito no puede con su alma, entre Central y que no caza una regla del juego, vive en un estado de permanente confusión, que no le da espacio para pelearse con Lucas ni con nadie.

Sereno: ¿El Yorugua?

Yo: Al yorugua, ¿que querés que te diga?, le tenemos miedo. Es un tipo muy justo, pero si se enoja por ahí te rompe los vidrios del auto a patadas. Si se calienta, mejor te quedas quietito, no decís nada y esperás que pase. En el partido, en un momento de extrema calentura, choreó una falta y nadie dijo nada, salvo Paposa, que es un oportunista, igual se supo corregir a tiempo, con un comentario para no creer: "LO DIGO PARA APRENDER" le tiró. Yo estaba tan cagado que lo agarré de la mano al Dumey, imaginate.
Después Nacho V., si bien estaba un poco apagado, imagino que por la pelea con Josecito el hermano de Enrico del último basket, no se va a pelear con Lucas. Lo vi un poco sombrío y errático, mirá que el tipo cuando tira al aro no falla casi nunca, estaba desconocido, pero de ahí a hacer algo para que Luqui este tan angustiado, no se, no creo, aunque quién te dice, pero no, no, olvidate.

Sereno: ¿Sufressi fue?

Yo: Suffriti, se llama Suffriti, si fue. Pero estuvo divino, nada para reprocharle, no fue su mejor partido pero no se peleó con nadie. Esta desarrollando una técnica, que se ve que practica en la casa, de lanzamiento al aro, medio amariconada, como de bailarina en cajita de madera, pero no creo que eso sea lo que le haya molestado a Lucas. Digo, cierto emputecimiento de estilo, no es algo para tomarse a modo personal, a no ser que yendo de una cosa a la otra te quieran garchar de sopetón.

Después esta Josecito, que esta totalmente loco, tiene el basket más intenso y físico que se vio en nuestras canchas, es leal y sonriente, pero te pasa por arriba. Y después esta el tema de lo que evidentemente trae de familia, aún siendo hermanastro, que es la técnica de revoleo de brazo para tirar la bola a la mierda. Era un ventilador de techo el hijo de puta.

El partido fue tranquilo, salvo por Mauro, que en un momento casi se va a las duchas antes, pero de pura costumbre. Hasta te puedo decir que estaba cariñoso.

Sereno: ¿Pero qué carajo paso entonces?

Yo: Lo de carajo, me parece un exabrupto.

Sereno: Perdoné me envalentoné en el fragor del relato ¿Qué sucedió entonces?

Yo: En una jugada aislada, yo accioné una cortina totalmente licita sobre Lucas, un tipo al que al margen de todo le tengo un grandísimo aprecio y respeto, y exploto, estalló. La verdad me sacó del partido, y me desbarranque, obvio, perdimos, pero hay formas y formas. Tengo un poco de ganas de llorar, ¿le molestaría?

Sereno: Faltaba más, venga ese abrazo.

Yo: Gracias (Snif)

Sereno: ¿Un besito?

Yo: Le doy la mano y se agarra el codo.

Sereno: Tiene razón, es que en el fragor... uno es de carne y hueso.

06 de Abril 2011

A los amigos les importa un carajo.


Llegué a la cancha del querido club Montañés, muy sobre la hora, un poco embotado. Quizás había tomado una o tres copas de vino, aceitunas y algo de queso. Recuerdo esos primeros minutos como una rara nebulosa. Lo primero que vi en la cancha fue un joven de unos dos metros, parado mirando directamente hacia mi, con aire amistoso, lo segundo la cara alegre y familiar de Matías, lo primero que escuché fue de boca de Matías, con un beso y sin dejar de picar la pelota: “Que olor a vino tenés borracho hijo de puta”.

El joven era cordobés, me enteré a los minutos, un buen tipo, Germán, como el ex-marido de la ex-novia de un amigo. Ropa de basket, suplente del Gonchi y Jorge, que abandonaron la causa muy sobre la hora para mi gusto.

Los locales estrenaban DT. El Gallo. Demasiado contento, con hojas y saltitos de lisiado se iba acercando a sus players explicándo posibles maniobras, movimientos defensivos y ofensivos, quién y cómo iba a hacer cada cosa. En los ojos de sus jugadores ví la traición, la camarilla, la crueldad del que ya le soltó la mano al líder, al padre y que sabe firmemente que nada de lo que pase en la contienda va a ser otra cosa que la cuchillada de Brutus.

Me acerqué al Gallo, para alentarlo, y me dice, como siempre todo entre sus jejeje y sus saltitos “esto que salga en la crónica, jejeje, me traje hojas jejejej, hojas jejeje” yo pensé
“a este hoy lo cagan, no se lo dije, por que el Gallo es bueno, es de esos tipos que uno se los puede imaginar lavando sus propios calzones en la ducha, y una vez limpios y mojados, pegándolo en la pared al lado de la bañadera para que se sequen. Después me aclara, el muy hijo de puta, que igual la última crónica, la del video no la vio, pero si recordaba una de hace un tiempo que había estado chotísima, jejejej. ¿De que carajo se reía?

Me propuse en ese momento, dejar la poesía y la vanguardia y cuando todo terminará escribir sobre el juego, nada más. Ni quién usa pañuelo de tela y quién no, ni dónde se puede comprar un tipo X de bombacha que tiene un maniquí que no se que, ni si hay duchas o no en los aeropuertos, ni anécdotas de África, ni si esta bien que a alguien le regalen para el día del padre calzones. Mucho menos iba a escribir sobre mear en la ducha, sobre mear sentado, sobre mear al palo, sobre mear la bombacha atada a la canilla o mearse el pantalón ni nada de mear nada. Ni si alguien estuvo preso, ni de Ricardo Ramirez, ni Alberto Martín Ferreyra.

Claro, después pasa que uno en la comida escucha a un amigo que conoce desde los ¿5 años? decir “esta no se las conté nunca” y te dan ganas de escribir sobre eso, pero no, mejor no, el juego, sobre el juego.


Los equipos:

Gorilas, con su esquema habitual y Germán reemplazando al irreemplazable I.D..
Las dos torres, I.V y Germán, dos extremos Pollo y Javi y de punta de lanza yo, Esteban Serrano.

Locales, con un dibujo revolucionario. Matías y Lucas volcados sobre la izquierda de la cancha, Enrico defendiendo y penetrando, Mauro comandando los ataques y José, el hermano de Jenri sobre la derecha en un despliegue compulsivo, enérgico, desbocado pero brioso.


Con estos dos planteos y los equipos en la cancha empezó un tremendo partido. Si bien creo que seguimos dando un espectáculo patético, vamos aprendiendo. No nos pegamos tanto, hacemos muchos más puntos, más pases, más jugadas, menos debate y más concentración. Los mal pensados, relacionan la falta de debate y de discusiones con la ausencia de Jorge, nada más falaz.

En líneas generales podemos decir que Germán reemplazo bien al Dumey, menos efectivo en defensa, menos generoso, un poco más filoso en ataque, el cambio no fue de los mejores. Así y todo respetamos el espíritu Gorila y pudimos quedarnos con el triunfo.

Los locales, sufrieron la derrota y lo sufrieron a Enrico. Jenri se peleó con Mauro, con Mati, con el Gallo, con Nacho V., un poco, poquito conmigo. Aparentemente se baña solo, después de todos, por que se pelea con la ducha. Hay que entenderlo, después del partido, de la ducha, de la comida, vas a tomar un café y te cuenta del cumpleaños de su tía y todo cierra. Es un buen pibe, nada que la tecnología moderna puesta al servicio de los psicofármacos no pueda solucionar.

Ojo, Mauro es malo, todos los sabemos, pero no digo jugando al basket, malo de hacer llorar a las personas. Jenri estaba defendiendo como un pobre tipo los permanentes ataques de las dos torres, mientras su compañeros miraban y el Gallo jejeje, y Mauro lo puteaba, gesticulaba, lo criticaba, que así no, que para un poco, que no la rifes, que culo roto, que dejate de joder.

Era todo tan bizarro que Lucas parecía un tipo sensato. Al margen le tengo que agradecer las lindas palabras que me dijo antes del partido, quedan entre nosotros.

Los Gorilas, muy parejo todo, Nacho la rompió toda, el Uruguayo se cansó de meter puntos, con lo choto que era al principio, da gusto ver en el pedazo de jugador que se convirtió. El Pollo es un artista, pero posta, no importa si usa pañuelo o si una vez por un tema de pobreza ocasional tuve que lavarse el traje en la ducha mientras lo tenía puesto, no importa es un flor de jugador. Yo con humildad creo que aporte lo mío, y Germán me parece que no desentonó.

Después y para terminar. Con el recuerdo del sabor de la rica y fría sidra en la boca, esta mañana lo llamé a mi viejo y le pregunté por que usaba el calzón sucio para tapar la bañadera. Me contestó, lo juro, así:
“tanto las medias como el calzón son tapón, yo tenía la idea de que de viaje era más fácil volver con el calzoncillo mojado en una bolsita. En casa no importaba, y era más cómodo usar las medias. La responsabilidad corre por la ausencia de tapones y por la idiotez de bañarse de inmersión”

9 de febrero de 2011

Canelón, la bola de fuego, táctica y estrategia

Llegué a casa bastante tarde. Fui a buscar la billetera, aparentemente perdida, hasta el estudio, por suerte estaba ahí. Intacta. No es que no me haya dejado nada la experiencia. Me enteré que hay tipos que no se sacan nunca la billetera del bolsillo, en todo el día. Que se sientan en sus puestos de trabajo con semejante mamotreto en el culo. ¿Temor, desconfianza, inseguridad? ¿Hasta dónde hemos llegado?

Alrededor de las 2 de la mañana, y agradecido de tener mucho dinero, le pedí a la criada que preparará el jacuzzi. Olga es una polaca de unos 40 años, alta, pelo enrulado, llegó a casa hace 20 años escapando de algo, que nunca nos contó y que preferimos no preguntar.

A los 20 minutos la vi acercarse trayendo una bandeja con un Gin-Tonic, exactamente como a mi me gusta, y un vaso con hiervas con hielo para mi dedo lastimado. Le pregunté si no era mucha molestia que mientras tomaba mi baño le dictara algunas ideas para la crónica del basket. No me contesto pero apareció inmediatamente con un bloc Lancaster y una Pilot Shaker.


9 de febrero de 2011, Barrio de Colegiales, Buenos Aires, Argentina.

Nunca, hasta ahora un partido se planteó desde la previa como un enfrentamiento entre cerebros. Dos estrategias, dos proyectos de partido. Quizás debido a las significativas ausencias. Nadie puede dudar a esta altura de lo importantes que son para un equipo tipos de la talla del Dumey, el Uruguayo o Mario, ni hablar si para los locales no juegan Ramiro o Daiki o algún otro invento que tengan entre manos para hacerse del triunfo.

Enrico, pobre santo ya no sabe que hacer para ponerle pimienta a su tarea fuera de la cancha, llego al Montañés con hojas A4 con canchitas de basket impresas y circulitos representando a sus jugadores, no tuve la posibilidad de verlas con detalle, pero algo no funcionó o no planeó del todo bien.

Jorge y Nacho V. los líderes del equipo visitante me llamaron a un costado antes del partido. El Gonchi, el cuarto integrante de nuestro mermado team no participó de la charla, o no le interesaba o todo lo de las hojitas A4 de Enrico lo había dejado medio desubicado, como supimos más tarde en realidad estaba en un estado de felicidad ameboso producido por pasar 3 semanas con sus suegros, su mujer y sus dos hijas, y tener cómo única responsabilidad preparar una mamadera en un horario incierto. Cuanto me hace pensar que haya tipos con tanta fortuna. Aparentemente fue a la playa, imagino que no debe haber pagado un centavo de nada, no de agarrado, si no por que nunca estuvo ahí para pagar. Se despertaba a las 12, ya toda la familia, hijos, mujer y suegros, estaban en la playa. Miraba dos horas información en internet u otros medios impresos sobre Rosario Central, refuerzos, amistosos, novedades sociales y administrativas del club, etc. Personalmente creo que es imposible dedicarle a semejante tarea, tanto tiempo, a lo largo de tantos días, solo se me ocurre que era todo una pantalla para ver porno online. A las 2 llegaba la familia a almorzar, a las 4 el gonchi preparaba una mamadera, 20 minutos según dice, se iba toda la familia nuevamente a la playa, el ocasionalmente los acompañaba cuando no se quedaba a dormir la siesta, después tipo 19hs a correr y después cena cocinada por la suegra, videito o casino y a la cama. ¿Qué hice mal? ¿Qué hice realmente mal para no tener esa vida?

Volviendo a Jorge y Nacho V., la cosa es que, como decía, me llaman a un costado y me dicen, “vos vas a ser”, creo que dijeron, “el base”. Debía ser el primero en defender, la punta de un rombo virtual y el último cuando atacábamos. Aunque ahora dudo un poco, por que según lo que pude estudiar el base es un montón de otras cosas, pero bueno en definitiva, mi función era esa, tapar la salida y ser el de más atrás en ofensiva, le dije que si, que bueno, que vamos.

Supongo que Lucas algo de esto escuchó, quizás me vio muy servil o muy obediente, pero se dedicó durante todo el partido a decirme cada vez que pasaba cerca mío “Si, jefe, si jefecito” en alusión a mi relación con Jorge. Muy injusto, somos peones de una estrategia superior, quizás ahí radicó la clave de la paliza que les dimos.

Empezó el partido, con dos equipos absolutamente compenetrados con sus tareas, con las ideas de sus estrategas. Sin especular, con orden pero con furia, tuvimos una paridad impresionante los primeros 20 minutos. El Gallo con un arranque monstruoso, metió uno de los dobles más lindos que se hayan visto en este Basket de miércoles, jugada colectiva muy bien hilvanada por los locales, una pelota que queda levitando en el aire afuera de la llave y el Gallo que entra como una furia, como una bola de fuego flúo (¿qué le pasa al Gallo con la ropa?) como un esperma colorado y clava un doble impresionante. Me emocioné en el momento, me frene para no aplaudir, mi amigo, Ramiro, una persona de muchas virtudes pero quizás no el más coordinado, acababa de dibujar en el aire una estela de luz, violenta y reveladora. Quizás lloré, no recuerdo bien.

El partido se mantuvo dos a dos durante un buen tiempo, hasta que El Gonchi empezó a meterla, ridículamente muy por encima de su promedio habitual de 2 o ningún tantos. Triples, dobles, bandejas, piques al vacío. Sólo un hombre feliz, sin obligaciones, con la mente fresca, puede evidenciar semejante cambio. De ser un jugador rezongón y vergonzante a este cúmulo de virtudes. Un hombre sin culpas, un hombre iluminado. Sus vacaciones, señores, no hablemos de pretemporada, no seamos crédulos, presenciamos anoche la refundación de un ser humano, un nuevo camino, un mesías que nos dice que la única luz, el único camino es: abandonarnos.

Enrico se puso loco, sus jugadores ya no respondían como bolitas en el papel. Sus diagramas de Ben, sus jugadas preparadas ya no surtían efecto. Y ahí vimos lo peor de este líder, de este estratega. Insultos de todo tipo: “¡No estamos jugando a nada!” “¡Se olvidaron todo!” “¡Gallo esa no es tu posición!” “¡Somos dos contra cuatro!” “¡¡Putos!!” “¡¡¡Traidores!!!” etc. Ya sabrá Enrico quiénes son o quiénes fueron esos dos jugadores que no jugaron, los que se escondieron, los traidores, no quiso sin embargo hasta ahora revelar sus nombres.

Con el partido ya cocinado, con una diferencia de más de veinte puntos, me lesioné y tuve que salir de la cancha. Puedo decir contrario a lo que se supondría, que me divertí bastante, sobre todo viendo de más cerca esa bola de mala energía contenida que es Enrico, viendo al Gallo treparse sobre Nacho V. como un chico que pone la estrella en un árbol de Navidad gigante. También ver desde afuera la ¿traición? de Roa al cambiar de equipo, nunca tan activo, tan contento y charlatán como a partir del momento en que abandonó a sus viejos compañeros. Jorge muy criticado por sugerir que tener la pelota con una mano no era lo mismo que con dos. Pero de todos los sucesos, hubo uno que sobresalió del resto:
El Gallo le estaba propinando una marca física a Nacho V. quizá al borde del reglamento o directamente fuera de el. Le quitó la pelota y Nacho se quedó paralizado, cinco segundos después se cayó, demasiado lentamente, al piso, según lo que pude ver, y una vez en el piso empezó a amasarse para un lado y para el otro, con todo su cuerpo estirado, pero las manos bien pegadas y la piernas cerradas, como una alfombra enroscándose, un canelón remojándose en la salsa. Temí lo peor, le dio el bobazo pensé, el famoso patapufete pisco-social. Tengo que admitir que yo ya andaba preocupado por su salud (ver crónica anterior) pero la serie de movimiento que le ví hacer, me hicieron pensar en ambulancias, hospitales y cosas espantosas. Sería interesante saber que fue exactamente lo que pasó.

Ah! Creo que EL Triplero metió algún que otro triple.

Bueno muchacho, me dice Olga que ya esta cansada que mañana la seguimos.

Chau

Yellow men can jump

12 de enero, 2011

El don de contar, un cucurucho a los 40

Pasé de estar en una heladería en Colegiales rodeado de joviales gordos a punto de llegar a los cuarenta, comiendo curucuruchos y vasitos de plástico llenos de helado, a un bar de Las Cañitas donde me esperaban un puñado de precoces diseñadores y diseñadoras, sofisticadamente alcoholizados, que hasta esa noche al menos no tenían ni pensado cumplir los treinta.

El salto fue abismal, la caminata bastante larga, chocaron los planetas y perdí como en la guerra.

El recorrido tuvo tres etapas, la primera con Matías, charlando animadamente sobre nombres para gatos. Yo decía alguno y Matías los repetía, varias veces como llamando al felino. Si le decía, por ejemplo Eve, el decía: "Eve, Eve, Eve", si mi propuesta era Hayde, Matías extendía un poco la mano, friccionando el dedo gordo contra el indice repetía el mantra: "Hayde, Hayde, Hayde". En la comida nos había contado que en su casa no es como en la de todos nosotros, donde nuestras mujeres mandan, en su casa manda el. Sin embargo estaba con este tema del gato que trajó Inés a vivir con ellos pese a que el se había negado terminantemente, y ahora el bueno de Matías estaba pensando nombres, todo para que cuando llegue a su casa la mujer le avise que se llama Pompón o Grisecito.

La primera etapa del recorrido fue de Ciudad de la Paz y Jorge Newbery hasta Maure y 11 de Septiembre, donde me despedí de Matías. La segunda etapa fue de ahí hasta Chenaut y Luis María Campos. En la segunda etapa de la caminata básicamente me reí de una increíble anécdota que no conocía. Aparentemente Gallo y Mauro lo ataron a Jero a la cama y se comieron toda la crema de una torta que la vieja de Jero tenía guardada en la heladera. Me reía de la anécdota y me reía de Mauro contándola y me reía de Jero y de lo que sería su aporte al Basket de los miércoles. También me reía del Gallo y su cucurucuho de dulce de leche, (dulce de leche y Gallo me van a hacer reír hasta el último de mis días) afirmando las cosas que iba contando Mauro, con un si, si, si, fue así, y disfrutando como idiota la historia.

Todo esto pensaba cuando entré en Las Cañitas, el lugar más parecido al infierno que haya visto en mi vida. En este barrio alejado de la buena mirada de El Señor empezó la tercera etapa del camino, con el pensamiento en la cabeza del pedido de I. Velasco de que no dejara de poner en la crónica un dialogo que tuvo con I. Demey en la duchas. El Dumey en su versión deportiva, competitiva, basketbolera habría hecho, no puedo dar fe, desde su lugar en la banca, comentarios triunfalistas sobre el hipotético resultado del partido a favor de Los Gorilas. No es la primera vez que pasa, pero no seamos duros con el, todo esto es muy nuevo en su vida. Y la incidencia de lo que pueda haber dicho y el desastre que pasó, es solo fruto de la casualidad.

En ese preciso instante, me acuerdo como si fuera ahora, pensé en que no había forma de que escriba ninguna crónica, estaba vació, bloqueado, tenía solo el pedido de I.V. en la cabeza, nada más.

Ensimismado, llegué a la mesa de los jóvenes designers y sin que me sentara, ni saludara a nadie, me lanzan un: "¿Cuál fue el lugar más exótico dónde hiciste el amor?", estupefacto no podía dejar de pensar para adentro mío, "¿Además de la cama?". Como cualquier respuesta que les diera tenía que ser mentira o una piña de realidad, les dije que no me gustaba hablar de esas cosas, que era privado, me miraron con una cara de embole tremenda y yo sin haber llegado ya estaba fuera, añorando la heladería de Colegiales.

Menos de media hora después estaba camino a casa.

Pienso ahora mientras escribo, en el don de contar y creo que a esa reunión en Las Cañitas tendría que haber llegado Matías, no yo. No hay nadie que yo conozca que sepa hablar sobre sexo con la alegría y minuciosidad con la que el lo hace.

Va un ejemplo, no necesariamente ligado al sexo, pero si al físico y a la desnudez, tampoco hay mujeres, con lo que podría ser tomada perfectamente como una historia gay:

Después del partido subí a las duchas, solo. El vestuario estaba a oscuras. Prendí todas las luces y llegó el Dumey. Yo me ubiqué en la última ducha de la derecha y el Dumey correcto y educado dejo una ducha libre y se acomodó en la que le seguía. Le pedí jabón, pero me explicó que el se baña con la espuma del shampoo, así que los dos procedimos a enshampuzarnos. No había agua o si, apenas un débil chorrito que recorría la ducha para terminar deslizándose lentamente por la pared. En mi ducha había una canilla a la altura de las rodillas de la que si salía agua con fuerza, usé ese chorro para bañarme, mientras el Dumey me insistía que saliera, que lo dejara enjuagarse a el, que no sabía lo incomodo que era estar lleno de shampoo. ¿No estaba yo igual? ¿No pensó que sabría lo que se siente? ¿Por qué iba a abandonar mi humilde chorro para dejarlo a el que se enjuague en mi lugar?
¿A que voy con todo eso?, justamente al don o la habilidad para contar algunas cosas con la gracia y teatralidad necesaria, cosa que me faltó en Las Cañitas y que a Matías le sobra. Cuándo le pregunté a Matías como se había bañado, caminando por el patio de la cancha de Basket hacia el Restorán, se frenó, se acuclilló, y empezó con un movimiento de brazos hacia sus genitales a actuarme con lujo de detalles como había hecho para higienizarse las bolas en la canilla que les conté más arriba. Un especie de mimo perverso. Un artista.

Al margen, una cosa que me hace reír ahora y no quiero dejar de mencionar. Antes de empezar a comer, no se quién pregunta por Nacho V. a lo que otro contesta “Esta en el baño, enjuagándose el jabón del cuerpo con una botella de agua”. Cuando llegó Nacho a la mesa, al rato, venía con la cara colorada, una rojizo nuevo, reciente, en el momento pensé que tenía que ver con el esfuerzo de sacarse el jabón de su no pequeño cuerpo con una botellita de agua. Durante el partido no le había visto la cara en ese estado. Matías le pregunto que le pasó y Nacho le contestó que paso el fin de semana en Mar del Plata. ¡Mentira!

Toda la noche del basket fue en líneas generales una mariconada. El avioncito de Roa en el festejo de su encestada dedicado al Gallo, el Gallo mirando para otro lado. La pelea entre Mauro y Jorge. El sopapo de Mario a Mauro. Las recriminaciones del Uruguayo. Jorge saliendo de la cancha por que estaba caliente, cosa que no le termino de creer. El Pollo con pelo largo. Mauro elogiándolo al Gallo en las duchas, el Gallo preguntándome si lo escuché a Mauro elogiándolo. El enojo del Paposa con Jorge, el enojo de Jorge con el Paposa. Los moderadores. Daiqui en su versión concentrado. Cosa que merece una última reflexión acerca de los japoneses y su tendencia a sonreír, y si me permiten voy a citar a mi viejo:
"Si un día te topás con un chino que por X razón deja de sonreír, alejate con la velocidad que tus piernas te permitan"


Hasta la próxima.